Sábado 06 de septiembre del 2008 Economía

Incierto futuro de depositantes de M. Benalcázar

QUITO


Malestar e incertidumbre ha creado el anuncio de la Superintendencia de Bancos en el sentido de que la próxima semana se podría liquidar la Mutualista Benalcázar, cerrada por  ese mismo organismo, el 7 de mayo pasado.

Según la Superintendencia, la Junta Bancaria se reunirá para buscar una fórmula a fin de resolver, de manera ágil, el pago a los depositantes.
Sin embargo, para Eduardo Almeida, representante de los perjudicados, la opción planteada por el organismo de control no es conveniente, pues la liquidación por ley significa solo reconocer $ 12.200 a cada perjudicado.

Recordó Almeida que cuando la Superintendencia decidió cerrar la mutualista por un supuesto déficit patrimonial, explicó que la entidad no pasaría a manos de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) y que más bien se había planificado una forma novedosa de que los proyectos inmobiliarios sean subastados.

En este sentido, los depositantes informaron que han enviado tres cartas al presidente de la República, Rafael Correa, pidiéndole que los atienda, pero solo han recibido contestación de sus asesores. 

Por su parte, la liquidadora de la mutualista, María Laura Patiño, envió una comunicación a la Superintendencia a fin de que se incluyan en un fideicomiso todos los bienes de la mutualista. De esta manera se evitaría, según fuentes de la mutualista, que estos  proyectos se queden en la AGD, que tradicionalmente ha tenido una gestión deficiente.

Para Almeida, esta última tampoco es una opción. Dijo que este martes tendrán una reunión final con la superintendenta Gloria Sabando, en la cual le pedirán que se continúe con el plan de subasta.

Almeida advirtió, además de que no es justo de que luego  de que se ha invertido dinero en peritos avaluadores y en contadores, se decida por la liquidación.

De acuerdo con la Superintendencia de Bancos, el tema de la subasta no progresó porque las únicas entidades legalmente habilitadas  son las financieras, pero estas no se dedican al negocio inmobiliario, por lo que no tienen la razón social adecuada. Adicionalmente, el Banco  de la Vivienda no está interesado en participar. 

La Mutualista Benalcázar cerró cuando tenía 77.000 clientes con depósitos que ascendían a $ 115 millones.

Aún falta cancelárseles a 2.951 clientes por un monto de $ 75,9 millones.
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