sábado 06 de septiembre del 2008 Columnistas

Especulaciones

Si se toma en cuenta, por una parte, la aplastante y omnipresente campaña oficial por el Sí y, por otra, la limitada en ideas, recursos y creatividad de la campaña por el No, no debe sorprendernos la tendencia electoral que marcan las actuales encuestas y quedan abiertas las posibilidades del triunfo del Sí en el referéndum a celebrarse dentro de quince días.

Partiendo del hecho previsible que sería el triunfo del Sí, resulta interesante reflexionar sobre otro punto que por el momento no entra en mayor discusión. Si el Sí obtuviese el altísimo porcentaje electoral que sumó el Gobierno en los anteriores procesos electorales, naturalmente las conjeturas que pudiesen armarse estarían fuera de lugar. Pero si la votación por el Sí no supera el 55 o el 60%, ¿tuviese incidencia política el triunfo con ese porcentaje? En otras palabras, si el margen de diferencia alcanza para la victoria pero no resulta apabullante, ¿hay espacio para tolerar nuevos escenarios políticos en un futuro no lejano?

Hay quienes, de antemano aseguran que no, que triunfo es triunfo por más reducido que resulte el margen en cuestión.
 
En la práctica, al Gobierno lo que le interesa es que se apruebe el proyecto de la nueva Constitución, con el fin de empezar a ejecutar su proyecto político de forma total. Pero, ciertamente una reducción de 20 a 25 puntos porcentuales en el respaldo al proyecto político, sí debería llamar la atención al momento de interpretar los resultados del referéndum.

 Como todo proceso, el desgaste toma tiempo y da también lecciones, lo que nos lleva también a otro escenario, tampoco muy lejano. Con el eventual triunfo del Sí, tendremos elecciones presidenciales en febrero del próximo año, es decir luego de cinco meses, ciertamente un breve espacio de tiempo.

Aquí surgen dos preguntas claras: ¿podrá el presidente Correa obtener el respaldo suficiente para ser reelecto en la primera vuelta electoral? Y, con estrecha relación con la anterior interrogante, ¿existe algún candidato que pondría en riesgo el triunfo electoral del actual mandatario?
 
A lo primero, no me cabe duda que si el Presidente tiene allanado el momento político con una oposición debilitada, sin mayor riesgo ni oportunidad, Rafael Correa será reelecto con un respaldo electoral que le permita triunfar en la primera vuelta.

¿Alguien pudiese estorbar ese escenario? Claramente no, al menos entre los actuales actores políticos, conclusión que nos lleva a pensar en el único ciudadano ecuatoriano que pudiese disputar de igual a igual, la presidencia de la República en estos momentos. Se llama Jefferson Pérez y si no lo han pensado antes, simplemente especulen en una disputa presidencial entre Rafael Correa y Jefferson Pérez. ¿Ustedes están seguros de quién gana?

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