Los actores fomentaron sus habilidades artísticas y culturales mediante talleres.
Ingresan al escenario contando ocho pasos. Así miden la distancia hasta llegar el centro de las tablas porque no pueden verlas. Son cuatro actores no videntes quienes personifican los sentimientos de ternura, orgullo, locura y amor.
Usan frases y ademanes para caracterizar sus roles en la obra de teatro en la que participan 15 personas con discapacidad. El elenco también lo integran actores sordos y parapléjicos.
Ciego y loco, como se llama la obra, fue escrita por Sandra Párraga, quien tiene discapacidad física. Ella es la voz en off de la presentación y sus líneas dan el ritmo para el desarrollo de la trama, que explica por qué el amor es considerado un sentimiento ciego y loco.
Los sentimientos personificados juegan a las escondidas en un bosque animado, donde sus otros compañeros dan vida a los árboles y las rosas de un jardín. También acompaña un conejo, que lo interpreta Alberto Rodríguez. Pero en la trama surge un roce entre la locura y el amor. De allí se desprende la moraleja de la historia.
Los actores en formación premian con aplausos el esfuerzo de los compañeros, pero no sobran las recomendaciones de la instructora Marina Salvarezza. “Respira profundo. El actor debe vencer el miedo y sobreponerse, porque para él cada salida al escenario significa un desafío”, dice la actriz quien se apoya en la intéprete Amarilis Herrera que comunica las pautas por medio del lenguaje de señas.
Están conectados. Saben de la trama de la historia. Dan sugerencias. Hay entusiasmo. Salvarezza los elogia. “Hay predisposición y aquello ha favorecido. Porque tienen poco tiempo y ya se lanzan al montaje de una obra”, dice la actriz que también dirige a otro grupo actoral de personas con discapacidad.
Ambos elencos se presentarán este lunes y martes, a las 18:30, en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC), por la clausura de las jornadas Desarrollarte, crear sin límites, donde cerca de 70 personas fomentaron sus destrezas en talleres de literatura, cerámica, pintura, fotografía; además, teatro y música.
Los talleres dirigidos a este grupo es una propuesta del programa Desarrollarte, que busca desarrollar sus habilidades artísticas y promover su inclusión en instituciones. Se aplicó la arteterapia, que fomenta el autoconocimiento, el desarrollo personal, a través de estímulos emocionales.
Las pinturas, fotografías, textos y figuras plasmadas en cerámica –elaboradas durante las jornadas del 18 al 29 de agosto pasados– son expuestos hasta mañana en el MAAC.
Anita Ortiz, quien personifica a la ternura en Ciego y Loco, describe su faceta de actriz como una experiencia única, muy agradable, y que los talleres le permitieron integrarse con personas con discapacidad.
Los actores en formación suplen su inexperiencia con predisposición y entusiasmo. Empezaron los ensayos el lunes pasado demostrando su potencial con la caracterización de un animal. Prestos emularon –con mucha gracia y confianza– a una sensual gatita, a otra más bien tierna, a un inquieto mono, a un bravo perro, a un saltón sapo, a un tímido conejo....
Ahora siguen los ensayos en el MAAC para la obra Ciego y loco, como un grupo solidario que se complementa entre sí en todo momento. Al retornar a a casa, Sandra guía a Cristóbal y Johanna Ruiz; a su vez estos empujan su silla de ruedas.
“Nos ayudamos entre sí, por que así somos las personas con discapacidad”, dice Anita, con ceguera parcial mientras guía a José Maulme, no vidente.
Johanna Ruiz
alumna con discapacidad visual
“Perdí la visión hace cinco años, pero Dios da la fortaleza para salir adelante. Con él no hay barreras ni complicaciones ”.