El finlandés Kimi Raikkonen (Ferrari), campeón del mundo de Fórmula Uno, vivió ayer una jornada negra en el Gran Premio de Bélgica, ya que además de romper el coche contra las protecciones del circuito al perder el control del mismo, ha sido multado con 4.900 euros (6.880 dólares, aproximadamente) por exceso de velocidad en la calle de garajes.
En la sesión de entrenamientos libres de la mañana, Raikkonen fue cazado por el radar en dos ocasiones, posiblemente por no poner el limitador de velocidad a la entrada de la calle de garajes, cuya velocidad máxima está limitada a 60 km/h.
En la primera ocasión la velocidad fue de 64,2 km/h. por lo que fue sancionado con $ 3.500 y trece minutos después volvió a ser de nuevo sancionado por circular a 71,9 km/h., pero en esta ocasión la multa fue algo menor, $3.360, aunque la velocidad excedida era mucho mayor a la anterior.
Por la tarde en la bajada hacia Puhon puso la rueda trasera izquierda en el bordillo, perdió el control de su Ferrari que terminó estrellado contra las protecciones marcha atrás, donde rompió el alerón trasero y a su regreso a boxes dejó la pista con agua y aceite caídos de los radiadores de su coche, lo que provocó la posterior salida de pista del italiano Giancarlo Fisichella (Force India) y la suspensión de las pruebas.
Los más rápidos
Felipe Massa y Fernando Alonso dominaron ayer las dos sesiones de práctica del GP de Bélgica en la mañana y tarde, respectivamente.