Las autoridades de Beijing han aprovechado los Juegos Paralímpicos para intentar mejorar la situación de los minusválidos en una ciudad donde desplazarse es una pesadilla y las discriminaciones persisten.
Aunque el gobierno ha incrementado sus programas de apoyo a los minusválidos, su vida diaria sigue siendo complicada por la naturaleza caótica de la ciudad y las discriminaciones.
Así, aunque muchos de entre ellos poseen motos especialmente acondicionadas, el acceso de sus vehículos de tres ruedas a la principal zona olímpica, donde se encuentra el 'Nido de pájaro', les está prohibido.
"Aunque quisiera ir a ver los Juegos, nunca me dejarían conducir mi moto en el parque olímpico", declara Yu Fuye, de 67 años, paralítio desde los tres años.
Sin embargo, el entusiasmo de Yu por los primeros Juegos Paralímpicos organizados en China a partir del sábado parece intacto.
"No es grave, puedo verlos por televisión", afirma.
Durante mucho tiempo, desplazarse por la ciudad ha sido una carrera de obstáculos: no hay accesos preparados en las aceras, ningún acondicionamiento en los edificios oficiales o los transportes públicos. Los perros de los invidentes están sometidos a las mismas prohibiciones que los otros canes.
No obstante, desde la atribución de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos a Beijing en 2001, la situación ha mejorado, aunque algunos problemas continúan.
Las aceras han sido acondicionadas con revestimiento especial para los invidentes, pero en numerosos sitios son inutilizables a causa de autos mal aparcados.
Los pasos de cebra no están equipados de sistema sonoro que permita a los invidentes saber cuándo el semáforo cambio de rojo a verde.
Antes de los Paralímpicos, el gobierno también anunció la introducción de los primeros taxis habilitados para los minusválidos, que se parecen a los 'cab' londindenses.
"Sólo hay 70, no es suficiente para nosotros", señala Zhao Zhizhong, de 48 años, minusválido por un accidente de circulación hace ocho años.
"Estoy seguro que todos serán destinados a los atletas", añade.
Uno de los grandes proyectos ha sido permitir a las sillas de ruedas acceder a la red de transporte público de la ciudad, pero, según los testimonios de los minusválidos, utilizar el metro sigue siendo complicado.
"Nunca lo he intentado, porque hay que llamar por adelantado para que alguien pueda ayudarte a subir en el vagón", explica Liu Baokun, de 53 años, que sufrió un accidente en la espalda hace veinte años.
Los perros lazarillos han sido autorizados en los transportes y lugares públicos durante los Juegos, pero nada indica que este nuevo reglamento sea duradero.
La organización de defensa de los Derechos Humanos Human Rights Watch (HRW) alabó los esfuerzos recientes de China, particularmente legislativos, en favor de los 82,7 millones de minusválidos, lamentando sin embargo que las discriminaciones continúen.
Según HRW, la ley no ha puesto fin a las dificultades de acceso al empleo y las asociaciones no gubernamentales son objeto de acoso por parte de la policía.
"Mientras el gobierno no tolere una sociedad civil que pueda actuar sin amenazas y no permita el acceso a la justicia de simples ciudadanos, sus compromisos sobre el papel en favor de los minusválidos serán limitados", estimó el viernes Sophie Richardson, una responsable en Asia de HRW en un comunicado.