El presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó ayer a defender la democracia ante una ola de protestas, cortes de rutas y tomas de edificios públicos, alentada por la oposición de derecha, a la que llamó “golpe civil al Estado”.
En su primera declaración tras una gira de una semana por Libia e Irán, Morales no anunció medidas extraordinarias para reponer el orden y denunció que “cuando no les obedecen las Fuerzas Armadas para un golpe militar, pues buscan un golpe civil contra el Estado”, refiriéndose a grupos conservadores que desde el rico distrito de Santa Cruz y otras regiones bloquean una nueva Constitución y demandan autonomías.
Morales, ampliamente ratificado en un reciente referendo sobre mandatos, dijo que esas acciones eran una abierta conspiración contra el Estado.
En respuesta a la advertencia presidencial, cientos de opositores, dirigidos supuestamente por autoridades y líderes cívicos regionales, cerraron el aeropuerto de la ciudad amazónica de Cobija, se tomaron esa terminal aérea y secuestraron un avión militar.
La aeronave estaba cargada de material antidisturbios y gases lacrimógenos, que se trasladaron a las oficinas del Comité Cívico de Pando, luego de que los manifestantes secuestraran temporalmente a tres militares, un general y dos capitanes que pilotaban la aeronave.