En Guayaquil hay 23 reproductores de canes que tratan de mantener y mejorar las razas puras.
Adquirir un perro de raza pura, ya sea para compañía, guardia y defensa, pastoreo, exposición (competencia), entre otras capacidades, es una actividad que se vuelve común en la ciudad, por la existencia de criaderos familiares especializados en la reproducción y cría de canes.
En Guayaquil hay 23 criaderos avalados por la Federación Cinológica Internacional (FCI), organismo que reglamenta y norma la crianza y exposición de los perros puros a nivel mundial, mediante las asociaciones nacionales.
En el país, la entidad reconocida por la FCI es la Asociación Ecuatoriana de Registro Canino (Aercan), cuya página on line (www.aercan.com) publica los criaderos nacionales inscritos. También se los puede encontrar en la web de la Asociación de Criaderos de Perros Alemanes (ACOA), capítulo Ecuador, www.acoa.com.ec.
Conocer la función de los criaderos es importante para evitar ser engañado al comprar un can puro, coinciden tres especialistas consultados, que explican cómo funciona la reproducción en hogares con instalaciones amplias y adecuadas.
“Todo nace como una afición y amor hacia una raza, después va a las asociaciones para adquirir hembras puras o se las importa con su pedigrí (certificado de pureza) y se inscribe al criador en la Aercan o sus filiales, para que un juez certificado evalúe las características estándares que debe tener cada raza, así como sus antecedentes genéticos antes de la reproducción”, dice Xavier Vélez Crespo, dueño del criadero La Puntilla, el cual tiene perros bulldog y dogos burdeos (criaderolapuntilla@hotmail.com).
Después de que se descartan fallas en el perro, mediante un examen denominado “apto para cría”, se da la habilitación en el país, acota Roberto Caputi, vicepresidente de la ACOA Ecuador y propietario del criadero de pastores alemanes Di Casa Caputi (220-9485 / (09) 430-9000).
“Luego la Aercan manda el registro a la FCI para verificar que el nombre dado no consta en ninguna parte del mundo. El criador puede alquilar la monta (habilitada) para empezar”, detalla Caputi.
Él anota que para la reproducción la hembra debe tener un promedio mínimo de 16 meses, dependiendo el tamaño de la raza. “Mientras es más grande el can, el desarrollo es más lento, como sucede con el san bernardo y el mastín. Allí es preferible que procreen desde los dos años. En cambio, si es pequeña, se la puede cruzar incluso a partir del primer año”, cuenta Caputi.
Actualmente la venta de cachorros de raza pura tiene mayor acogida entre la ciudadanía, que empieza a elegir a un perro para cuidar de acuerdo a su necesidad y estilo de vida, refiere Arturo Moreira, (236-0569/ (08) 717-3145), dueño del criadero Ardocan, de canes falderos como los yorkshire terrier, maltés y shih-tsu.
“Estas razas son para tenerlas en casa. Antes de dar a un cachorro hacemos un cuestionario a los futuros dueños para saber si pueden brindarles lo que ellos necesitan. Los criadores no vendemos por vender”, comenta Moreira.
Cuando una mascota se sale del estándar establecido para cada raza, se evita su reproducción. Los cachorros son separados del criadero a los dos meses y con la primera vacuna puesta. Cuestan entre $ 300 y $ 1.500.
Cómo involucrar a la mascota en la llegada del primogénito de una pareja, para que no se sienta relegada.
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