La furgoneta en la que este jueves murieron carbonizados dos niños, hijos de
un matrimonio ecuatoriano, en la localidad de Quintanar del Rey (provincia de
Cuenca, centro de España) estaba estacionada en una cuesta por la que se
deslizó, lo que provocó su impacto contra un bordillo y su posterior
incendio.
Así lo explicó hoy Martín Febrián, el alcalde de Quintanar del Rey, donde
vivían los dos menores de 3 y 5 años, junto a sus padres, los ecuatorianos Hugo
Florencio Pillajo Cuascota y Nancy Yolanda Llasag Curay, y un hermano menor.
El alcalde fue testigo del suceso porque se desplazó al lugar de los hechos
cuando en el Ayuntamiento se recibió el aviso de que había un vehículo ardiendo
en el interior de una fábrica de compost.
Según el Alcalde, la furgoneta era nueva, tenía menos de un año de
antigüedad, y fue estacionada por el padre de los niños en el aparcamiento de la
empresa Sustratos Ecológicos Quintanar, situada a a tres kilómetros del centro
urbano del pueblo.
Febrián relató que poco antes de las cinco de la tarde, el padre dejó a los
niños en el interior del vehículo, estacionado en pendiente frente al
aparcamiento que hay en la empresa.
Acudió allí a hacer unas gestiones, dijo el alcalde, quien precisó que el
padre de los niños fallecidos no es trabajador de la planta, sino que está
empleado en la construcción.
No habían pasado ni cinco minutos, según esta versión, cuando del vehículo
empezó a salir "gran humareda", tras lo cual "la furgoneta se fue desplazando
hacia abajo y chocó contra el bordillo del jardín de la empresa".
Eso provocó, afirmó Febrián, que saltara el tapón del depósito de gasóleo y
que el combustible se desparramara "en un diámetro de veinticinco metros".
La combustión del gasóleo provocó una "pequeña explosión" que originó unas
llamas de 25 metros de altura.
El Alcalde no supo precisar si el padre, que quedó en libertad tras declarar
anoche ante la Guardia Civil, dejó el vehículo con el motor encendido, ni si los
niños se quedaron solos sujetos o no a sus sillitas de seguridad.
El regidor no quiso aventurar la posible causa del suceso, que está
investigando la policía judicial de la Guardia Civil de Cuenca y agentes de un
equipo especializado en incendios procedente de Madrid.
Migrantes asentados en la región
El Ayuntamiento, que ha decretado tres días de luto, ha brindado su apoyo al
matrimonio ecuatoriano, que tiene otro hijo de 2 años, nacido, al igual que sus
hermanos fallecidos, en esta localidad, en la que Pillajo Cuascota lleva
viviendo 8 años.
El subdelegado del Gobierno en la provincia de Cuenca, Julio Magdalena,
explicó a Efe que los cuerpos de los menores se encuentran en el depósito de
cadáveres de la capital conquense a la espera de serles practicada la
autopsia.
El caso está en manos del juzgado de primera instancia e instrucción número 2
de la localidad de Motilla del Palancar.