Organizaciones civiles anunciaron este viernes la apertura de un santuario que acogerá a todas las personas afectadas por un aborto en la ciudad de México y que intenten buscar consuelo o un paliativo espiritual.
El denominado Santuario para las Víctimas del Aborto será inaugurado el lunes en el interior de un panteón capitalino, donde habrá una capilla a la que se podrán acudir a orar, y posteriormente se abrirá un espacio para que los restos incinerados de los fetos sean depositados si así lo solicita la madre.
El lugar será inaugurado poco más de una semana después de que la Suprema Corte declaró constitucional una norma que en 2007 se despenalizó la interrupción del embarazo durante las 12 primeras semanas de gestación en la ciudad de México, una medida que ha sido criticada por grupos civiles y la Iglesia católica.
El espacio ha sido respaldado por el arzobispo primado de México, cardenal Norberto Rivera, quien designó a un representante para bendecir el santuario durante la apertura programada para el lunes.
Creamos este espacio para que todo el que busca consuelo cuente con un lugar para hacer oración, dijo en rueda de prensa monseñor Pedro Agustín Rivera, rector de la Antigua Basílica de Guadalupe, y miembro de la asociación civil Derechos del Concebido, una de las promotores del lugar.
Agregó que la apertura del santuario es una acción más que organizaciones y la Iglesia católica realizarán para manifestar su oposición a la despenalización del aborto y que incluye una velada de oración por la vida el 19 y 20 de septiembre en la Basílica de Guadalupe.
El santuario ocupará un espacio de 200 metros cuadrados en el Panteón Civil de Dolores de la capital mexicana.
Monseñor Rivera lamentó que haya voces que busquen que la despenalización del aborto se extienda a otros estados del país e invitó a la sociedad a promover que no se practique el aborto.
Sería grave que el mal institucionalizado se enseñorice en nuestro país, dijo.
La ciudad de México, gobernada por la izquierda desde 1997, es apenas el cuarto lugar de América Latina y el Caribe donde se permite la interrupción del embarazo, después de Cuba, Guayana y Puerto Rico.
El gobierno capitalino ha dicho que desde la entrada en vigor de la norma, 12.700 mujeres han interrumpido su embarazo. Entre el 95% y 97% de los casos se han hecho con medicamentos, y apenas un 3% mediante legrados que han requerido hospitalización e ingresos a quirófano.
La ley local también considera una pena de prisión de entre tres y seis meses para las mujeres que aborten después del plazo fijado en la capital.
En los otros 31 estados del país aún es castigado el aborto y sólo se excluye de penalidad en algunos casos como cuando el embarazo sea resultado de una violación, el feto presente alteraciones congénitas que impliquen daños físicos o mentales o, cuando la madre corra peligro.