La vida revitalizadora de Dios sana mi cuerpo y renueva mi espíritu.
Curación
Soy una expresión vibrante y activa del poder sanador de Dios. Qué maravilloso es mi cuerpo, sé que soy renovado célula a célula, de pies a cabeza.
Mi conciencia de este proceso de renovación crece en la medida en que pongo mi atención y aprecio en la notable capacidad que tiene mi cuerpo para sanar. Bien tenga solo una raspadura o sufra de una condición seria, Dios me ha creado para que sane y me mantenga sano. Mi mente y espíritu se renuevan con la continua actividad sanadora de Dios. Mi pensamiento es lúcido e inteligente. Mi espíritu es sublime e íntegro.
Confiando en mi habilidad para sanar, siento paz mental que me hace sentir seguro y renovado con un espíritu fortalecido.
–Jeremías 17:14
“Sáname, Jehová, y quedaré sano; sálvame, y seré salvo, porque tú eres mi alabanza”.