- SEP. 05, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
SANTA ANA, Manabí. Familiares de los fallecidos lloran durante el velatorio.
Supuesta venganza.
Maniatados, boca abajo y cerca de una camioneta fueron encontrados la noche del pasado miércoles los cuerpos de cuatro personas que habían sido acribilladas cerca al cerro Muerto Parado, parroquia La Unión, en el cantón Santa Ana.
Los cadáveres, que en su mayoría tenían hasta siete orificios de bala, fueron identificados como Pedro Loor Loor, Johnny Arcentales Toala, Geovanny Altapulla Arcentales y Byron Encarnación Aguayo Mero.
Tres de ellos se dedicaban a actividades pesqueras, principalmente en Manta, aunque solo Aguayo residía en este cantón. Testigos informaron que cerca del cerro Muerto Parado se encontraban cuatro cuerpos acribillados junto a una camioneta blanca, marca Toyota Hilux, sin placa.
Durante las investigaciones se encontraron alrededor de los cadáveres casquillos de balas 9 milímetros, lo que indica que fueron ajusticiados en ese paraje del cantón Santa Ana, según fuentes policiales.
El gendarme Luis Pailachio y el fiscal Alfonso Suárez realizaron el levantamiento de los cadáveres, aunque en primera instancia solo los cuerpos de Byron Aguayo (25) y Johnny Arcentales (38) fueron reconocidos, pues eran los únicos que portaban documentación.
Los cuatro cuerpos fueron trasladados pasadas las 22:00 del miércoles a la morgue del cementerio de Portoviejo.
Mientras, a las 04:00 de ayer, el cadáver de Aguayo fue retirado por sus familiares, que residen en Manta.
Arcentales vivía en Jaramijó, pero en agosto pasado se trasladó a Bahía de Caráquez para trabajar en actividades relacionadas con la pesca.
“Ahora mi pobre hermana se queda sola con sus tres niños y tendrá que venirse de allá (Bahía de Caráquez), pues en ese cantón no tiene a nadie”, relató Mariana Hernández, cuñada del acribillado.
Uno de los vecinos del lugar, quien no se identificó, indicó que Arcentales tuvo acusaciones por robo de motores, aunque jamás estuvo detenido.
El último de los cadáveres que se retiró de la morgue fue el de Altapulla, quien residía en Montecristi. Los familiares de Pedro Loor no dieron detalles del crimen.
Las primeras investigaciones indican que se trata de un ajuste de cuentas o venganza. Este es el segundo crimen que se registra en la parroquia La Unión en menos de tres días. En la madrugada del domingo fueron asesinadas Diocles Fernández Rivas y Benito Quiroz Cevallos, cuando estaban en un baile.