Evacuados.
Hanna, el tercer ciclón que golpea Haití en la temporada 2008, dejó al menos 61 muertos y unos 25.000 damnificados que se suman a las más de cien vidas cobradas por el huracán Gustav y la tormenta tropical Fay en su reciente y devastador paso por la isla caribeña.
Al menos 37 personas fueron encontradas sin vida en el norte de Haití, de ellos 21 en la inundada ciudad de Gonaives, y 7 en las poblaciones vecinas de Saint-Marc y Gros Morne, dijo ayer la Protección Civil.
Ayer el huracán Ike alcanzó la categoría 3 –de gran poder destructivo– en la escala Saffir-Simpson (de 1 a 5) y se desplaza por el océano Atlántico con vientos de 185 km/h, informó el Centro Nacional de Huracanes (NHC) con sede en Miami.
En Haití, la peor parte le tocó a Gonaives, una ciudad de 300.000 habitantes a 152 km de la capital, que quedó inundada con hasta tres metros de agua en algunos barrios.
El Programa Mundial de Alimentación, presente en el país más pobre de América, fletó un barco para enviar 50 toneladas de alimentos.
En la vecina República Dominicana, unas 10.700 personas fueron evacuadas ayer por lluvias y desbordes de ríos, informaron autoridades locales.
Cuba debió enfrentar el paso demoledor de Gustav y encarar una cruda emergencia en el oeste de la isla, donde miles quedaron sin techo y urgidos de alimentos, y son multimillonarios los daños en infraestructura y cultivos, en lo que Fidel Castro comparó con la desolación de un “golpe nuclear”.
Gustav, que se debilitó en su avance a Texas, azotó Luisiana el lunes con lluvias torrenciales e hizo temer que la prevención se trastoque, como ocurrió con el huracán Katrina en el 2005, cuando 1.500 personas murieron en Nueva Orleans.
El martes, más de un millón de personas no tenían electricidad en el estado de Luisiana.
Según funcionarios de Nueva Orleans, el sistema de diques logró aguantar el embate del huracán, pese a que aún no concluía su reconstrucción.
George W. Bush visitó ayer Luisiana, luego de señalar que los trabajos de socorro fueron mejores que hace tres años. Una radio en español, Tropical FM, pedía a los latinos que no teman ser llevados a refugios.