- SEP. 03, 2008 - Foto - Gente - EL UNIVERSO
Amparo Gómez (i), Lorena Peñaherrera, Silvia Vélez, Maricela Moncayo y Mabel Beckmann exhiben creaciones originales de la década de los ochenta del fallecido diseñador Jorge Sotomayor.
Creaciones originales del diseñador Jorge Sotomayor serán donadas para un museo de la moda local.
Provenientes de Italia, Alemania y Estados Unidos llegaron quienes integraron parte de la penúltima promoción de modelos exclusivas de la casa de modas Jorge Sotomayor, quien empezó con los desfiles de pasarela en el país y se dio a conocer en las décadas del sesenta, setenta y ochenta.
Amparo Gómez, Mabel Beckmann, Maricela Moncayo, Lorena Peñaherrera y Silvia Vélez, cuyas edades hoy oscilan entre los 38 y 48 años, se reunieron el pasado viernes en el café museo Guayaquil de Mis Amores, ubicado en la plaza Colón, para coordinar un desfile del recuerdo donde se exhibirán algunas de las prendas originales del modisto.
“Son trajes que no pasan de moda porque él (Sotomayor) tuvo siempre una influencia europea. Luego donaremos esta ropa al minimuseo de la moda, que deseamos abrir”, señala Vélez de Martínez, organizadora de la actividad.
Los diseños de Sotomayor se caracterizaron por ser cosidos y bordados a mano, además de los cortes y estilos elegantes, señala Rufino Calle, alumno y asistente del creativo ecuatoriano.
Entre 2 y 3 años se tardaba el modisto en armar una nueva colección, puesto que en ese entonces se cuidaban todos los detalles, desde la costura hasta el desfile de las modelos, indica Pañaherrera.
“No cualquier persona entraba a su staff. Primero teníamos que estudiar modelaje en su escuela, después, analizaba las destrezas de cada una y si estabas lista, dominando sobre todo zapatos de 14 puntos, eras de su grupo”, explica Peñaherrera, quien ingresó a la casa Sotomayor cuando tenía 15 años.
“Las cosas eran diferentes. Te preparaban para modelar todo tipo de ropa. Hasta para los ensayos usábamos el cabello recogido, el mismo maquillaje, las medias de mallas y los tacos. No veíamos los trajes hasta el día del desfile. En la prueba nos cubrían la cara”, agrega Vélez.
La Miss Turismo Ecuador de 1987, Amparo Gómez, comenta que aún extraña aquellos tiempo en las pasarelas. “Jorge (Sotomayor) nos enseñó a mostrar correctamente cada prenda, cómo lucir un sombrero sin perder el glamour. No podíamos ir a una discoteca o a algún lugar de diversión porque estaba primero nuestra imagen y la credibilidad de la casa de modas”, comenta Gómez.