Miércoles 03 de septiembre del 2008 Sucesos

$ 120 mil pedían por el rescate de colombiano

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En la cooperativa Guayas y Quil del Guasmo sur se realizó ayer el velatorio del colombiano Juan Gardón Gil, quien fue secuestrado y luego asesinado.

Los familiares del comerciante culparon a la Policía por la falta de reacción.

Con lágrimas en su rostro, a un costado del féretro de su esposo, Norma N.N. exigía justicia por el cruel asesinato.

La conmovida mujer recordaba con amargura que la víctima, el ciudadano colombiano Juan Gardón Gil, de 51 años, fue secuestrado el pasado sábado a las 18:00 del portal de su casa, ubicada en la cooperativa Guayas y Quil, del Guasmo sur.

Testigos, que prefirieron no identificarse por temor, expresaron que Gardón fue plagiado en una camioneta doble cabina, color gris, con caseta de lona negra y sin placa.

Unas 36 horas de desesperación e incertidumbre pasaron hasta que el cuerpo de Gardón apareció, el pasado lunes a eso de las 06:00, torturado y embalado con cinta y alambres en una maleta en la cooperativa Assad Bucaram, en el sur.

Exigían rescate
Según la mujer, los secuestradores asesinaron a su marido por negarse a pagar un rescate de 120 mil dólares que les exigían para su liberación.

Sin embargo, la viuda culpa a la Policía por la supuesta falta de acción en el rescate del comerciante. “Puse la denuncia en la Fiscalía del Guayas  e  informé de todo a la Policía”, aseguró la mujer, quien informó que recibió llamadas de una fémina, integrante de la banda de secuestradores, quien le exigió el pagó del dinero en efectivo.

“Esa mujer me advirtió que si no pagaba esa suma de dinero iban a matar a mi esposo”, dijo la conviviente del occiso, quien llevaba 30 años radicado  en el Ecuador. Luego de las llamadas, la esposa de Gardón acudió a la Policía para informar de la novedad; sin embargo, aseguró: “No hicieron nada o casi nada parar buscar y encontrar a mi esposo”, esto a pesar –según ella– de que “los policías ya tenían indicios sobre la ubicación exacta de donde tenían secuestrado  a mi marido”, aseveró.

Según otros familiares de la víctima, el comerciante estaba retenido en una vivienda de la cdla. La Floresta, en el sur.

“Ellos (la Policía) sabían bien dónde era porque estaba cerca de un PAI”, afirmaron.

En tanto, la esposa de la víctima dijo no entender por qué los secuestradores le pidieron tanto dinero a su familia, pues afirmó que ella y su marido no tenían tantos ingresos.

La mujer detalló que trabajaban como proveedores de víveres y abastecían  a los barcos que llegaban al Puerto Marítimo. “Siempre salíamos en una camioneta roja, en la que hacíamos las entregas”, informó.

No obstante, la mujer recordó que diez  días antes del secuestro de su esposo ocurrió un hecho sospechoso, el cual  no le  informó a Gardón porque no le pareció de importancia.

“Un día, cuando regresábamos del puerto, me percaté de que un vehículo blanco nos seguía insistentemente”, dijo la viuda, quien solicitó a la Policía que investigue el caso.

TEXTUAL: Lo que se dijo

Norma N.N.
Esposa de comerciante

“Existió mucha lentitud por parte de la Policía en el rescate de mi marido. Ellos sabían dónde lo tenían”.
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