martes 02 de septiembre del 2008 Columnistas

Catástrofes y emergencias

Se ha publicado un libro de largo título, que me veo en el caso de abreviar así: Efectos de las inundaciones en la Costa ecuatoriana; invierno 2007-2008. Es editado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que depende de las Naciones Unidas. El PMA, en colaboración con el Ministerio de Agricultura, el Ministerio del Litoral y otras instituciones, formuló el proyecto y ejecutó la compleja y multisectorial evaluación de los desastres ocasionados por las lluvias y tempestades del último invierno. El volumen contiene resultados y recomendaciones trascendentales.

Las investigaciones se refieren, sobre todo, a problemas alimentarios: la indisponibilidad de alimentos, la dificultad de acceso a estos, la inseguridad alimentaria durante la emergencia, pero abarca también otros temas en capítulos como ‘Efectos generales de las inundaciones en viviendas e infraestructura’, ‘Salud y servicios básicos’, ‘Ayuda recibida y programas sociales existentes’, ‘Estrategias de sobrevivencia’, ‘Riesgos y necesidades de las familias’.

El trabajo realizado, por su extensión y profundidad, es uno de los más importantes que se haya llevado adelante en el país para esta clase de emergencias.
Deberíamos convertirlo en modelo y guía para el estudio de otros desastres como los causados por las tormentas sobre carreteras, puentes, sistemas de drenaje y así.
Prever modos de afrontar desastres es tan valioso que encuestas, conclusiones y recomendaciones como las que trae este libro no deberían quedar en mero papel.
Las investigaciones se efectuaron en las provincias de la Costa, salvo Esmeraldas, que sufrió poco por el invierno. Se averiguó que 18.000 hogares entraron en “inseguridad alimentaria”. Para el futuro, si se ponen en práctica las recomendaciones tanto de apoyo inmediato, como a corto y mediano plazo, los miles de compatriotas afectados no pasarán hambre y además tendrán asistencia de otros órdenes para sus hogares.

Acaso no exista país que no sufra de catástrofes, pero muchos han adoptado medidas preventivas y de remediación. Sin ir lejos, Cuba, país de escasos recursos y víctima de un atroz y largo bloqueo, lo es también de huracanes e inundaciones. Pero, si bien registra pérdidas materiales, rara vez tiene pérdida de vidas humanas.

Ecuador sufre, con frecuencia, de inundaciones y sequías, en ocasiones de terremotos y erupciones volcánicas.
Cuando esto ocurre, surge un clamor para que se adopten medidas para prevenir los trágicos resultados de tales fenómenos. Cuántas vidas humanas y costos económicos pudiéramos ahorrarnos si los poderes públicos asumieran, con responsabilidad y constancia, la tarea de organizarse para precaver y remediar los efectos de los desastres naturales en el país. Por desdicha, cuando ya se han producido las catástrofes, se improvisan y a veces tardíamente, las medidas  de remediación.

El trabajo realizado por la representación del PMA merece, pues, el reconocimiento de todos.
Columnistas

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.