¿Cómo entender que el Gobierno se ufane de que según ciertas encuestas habría una mayoría que votaría aprobando el proyecto de Montecristi cuando las encuestas también dicen que la enorme mayoría de ecuatorianos no ha leído dicho proyecto? Si alguien le pide a usted que firme un contrato de 444 cláusulas, incluyendo un anexo, cláusulas que le son desconocidas, y que si las lee no las entiende, la reacción natural es decir no. Peor si se le dice que ese documento cambiará su vida. No señor, no lo firmo porque no lo he leído o porque no lo entiendo. Parece la reacción más sensata.
Pero qué decir de los cientos de miles de personas que admiten no haber leído este documento porque es muy largo, muy confuso, mal redactado, muy complejo o extremadamente aburrido, pero que a pesar de ello dicen que votarán Sí.
Lo grave es que el Gobierno insulte a quienes votarán No, y glorifique a quienes dirán Sí, a pesar de que estos últimos admitan que no han leído el proyecto. Parece más razonable decirle no (o nulo) a algo que no he leído o no lo entiendo cuando lo leo, que decirle sí a lo que no se ha leído o entendido.
La verdad es que al Gobierno no le importa, ni le ha importado, la Constitución. Violó mil veces la de 1998. ¿Por qué no volverá hacerlo con la nueva, si gana el referéndum? Tanto es así, que ya hablan sueltos de huesos que si el proyecto es aprobado lo reformarían enseguida. (¿No es que iba a durar cien años?). Tanto no les importa que les pareció lo más natural que 300 artículos se aprueben en una semana, ni que, tal como ahora se ha descubierto, el día de la votación final se aprobó un documento diferente al debatido. Tanto no les importa que ahora le echan la culpa de todo a la Comisión de Redacción, y creen que el “espíritu del constituyente” y la “buena fe” todo lo arregla.
Pero lo más asombroso es que tampoco les importa quién redactó el proyecto. Se acaban de publicar los informes que los asesores extranjeros presentaron para cobrar sus honorarios. Leerlos lo llena a uno de indignación.
No creo que nuestra cultura jurídica sea tan mala para que hayamos necesitado de unos extranjeros para redactar, no un código de comercio sino nada menos que un proyecto de Constitución. Ecuador convertido en conejillo de Indias constitucional, experimentando con novelerías que sus autores no se atreven ni a sugerirlas en sus países de origen; donde, de paso, nadie los conoce.
No. Lo que realmente le importa al Gobierno no es la Constitución sino el poder. Por eso no le importa que la enorme mayoría de ecuatorianos no haya leído el documento, o que no lo entienda, o que esté mal escrito y lleno de errores. Lo que le importa es que voten Sí. Tal como hacían algunos patrones con sus peones. Firmen aquí y no pregunten.