- SEP. 02, 2008 - Foto - El País - EL UNIVERSO
El drama para la familia de los niños Marco y Jair Guzmán García, de 7 y 4 años, respectivamente, quienes desaparecieron cuando una avalancha arrasó su vivienda el pasado 22 de agosto, continúa, debido a que los esfuerzos por encontrar los cuerpos son en vano hasta el momento.
Ayer se suspendió la búsqueda de los menores que en los últimos días estuvo a cargo de militares de las Fuerzas Especiales Patria, de Latacunga, junto con el can Érmel, especializado en rescate de personas atrapadas bajo escombros.
Según Pablo Moreta, presidente del barrio Las Ilusiones, donde vive la familia de los desaparecidos, será imposible que se encuentren los cadáveres debido a la gran cantidad de lodo, piedras y troncos que bajó esa noche, así como del que sigue acarreando en los últimos días por los embalses que se forman en las partes del Nahuazo.
Por esta razón, Moreta indicó que el próximo sábado, a partir de las 16:00, en el sitio de la tragedia se oficiará una misa en memoria de Marco y Jair.
“Este pedido lo hizo la madre de los dos menores para de alguna manera encontrar algo de paz por la pérdida de sus dos hijos”, dijo Moreta.
Ximena Delgado, jefa política de Baños, explicó que es difícil encontrar los cadáveres de los menores, pero aseguró que insistirá ante el gobernador de Tungurahua, Fernando González, para que se solicite el contingente militar necesario y se continúen la tarea de rescate.
La funcionaria dijo que después de la celebración de la eucaristía, solo la madre de las víctimas tendrá la decisión de pedir que sigan o se detengan las labores de búsqueda.
La tragedia ocurrió la medianoche del pasado 22 de agosto, cuando los niños dormían con su madre Norma Cumandá y su hermana Jessenia. La mujer se sujetó de una peña y ayudó a su hija de 13 años, pero no pudo socorrer a los niños.