VENEZUELA. Autoridades aeronáuticas de este país llegaron para investigaciones en Cotopaxi.
Restos de cadáveres, dos identificaciones, una caja negra y documentos son las primeras evidencias del accidente del Boeing 737-200, que se produjo la noche del pasado sábado en las faldas del volcán Illiniza.
Los restos de los tres fallecidos fueron colocados en dos camillas recubiertas con plásticos y atados con sogas por un grupo de diez militares que los trasladaron hasta la morgue de la ciudad de Latacunga.
Zoila Terán, comisaria de los cantones Sigchos y Saquisilí, halló un carné de afiliación perteneciente a Edwin David Hernández Montesinos, del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), 300 dólares y 115 bolívares.
Este nombre no coincide con el listado oficial de los ocupantes de la aeronave siniestrada: José Rosales, Gerardo Rangel y Pedro Menderi, que se desplazaban en el avión que cubría la ruta Maiquetía, Venezuela, hasta Latacunga, Ecuador.
En el sitio de la tragedia se encontró también la billetera de Gerardo Rangel con su identificación, algunas fotografías de niñas, pero no había dinero.
Según Terán, la billetera tenía la apariencia de haber sido hallada antes por personas desconocidas que buscaron algo de valor y la dejaron botada.
La funcionaria indicó que el gobernador de Cotopaxi y presidente del Comité de Operaciones de Emergencia (COE), Fernando Cáceres, la delegó para que realice el levantamiento de los cadáveres, cuyos restos los encontraron dispersos “por todas partes, totalmente destrozados”.
Jorge Merino, comandante del Grupo de Comandos de la Brigada Patria, explicó ayer que estaban realizando un patrullaje en el sector para encontrar la otra caja negra.
En las primeras horas de la mañana, el lugar donde se estrelló el avión estuvo despejado, lo que permitió efectuar las investigaciones y tareas de recuperación de los cadáveres; aunque con el paso de las horas al sector llegó una espesa capa de neblina.
La caja negra principal y los cuerpos de los fallecidos fueron ubicados el domingo, pero por las condiciones climáticas no pudieron ser llevados hasta Latacunga.
El vicepresidente de Venezuela, Ramón Carrizález, ratificó que la nave ya no pertenecía a la compañía venezolana Conviasa y que había sido arrendado a una empresa hondureña.
El Boeing 737-200 perdió contacto con la torre de control del aeropuerto de Latacunga, cinco minutos antes de su aterrizaje el sábado, por la noche.
Fernando Bustamante, ministro de Gobierno, lamentó la muerte de los tres tripulantes.
El funcionario agregó que las autoridades del Gobierno ayudarán a repatriar los cadáveres a su país de origen.
Además, manifestó que participarán en las investigaciones para determinar cuáles fueron las causas que generaron el siniestro.