Romanticismo. Las cantantes Myriam Hernández y Marisela llenaron el sábado el coliseo Voltaire Paladines Polo.
El peso de 100 kilates de amor soportaron los guayaquileños que la noche del sábado acudieron al coliseo Voltaire Paladines Polo para deleitarse del concierto romántico que brindaron las artistas Myriam Hernández y Marisela.
Las luces del escenario se encendieron a las 20:30. El reencuentro con el pasado lo inició el ecuatoriano Mario Valdivieso, quien por media hora entonó melodías del cantante argentino Sandro.
Luego, la noche de las “M” arrancó cuando apareció, radiante sobre el escenario, la figura escultural de la chilena Myriam Hernández.
El tema Vuela muy alto, de Jerry Rivera, fue el abreboca que entregó la artista, que por tercera ocasión, en este año, visita Guayaquil.
Sin embargo, el público la ovacionó como si fuera la primera vez, y al unísono coreó cada una de sus canciones.
Vestida de traje café y chaqueta blanca, la intérprete de El hombre que yo amo supo intercalar su nuevo repertorio con los clásicos de siempre: Tonto, mío, Huele a peligro, Hombre secreto y Heridas, que lo cantó también en portugués.
No faltaron los temas Se me fue, seguido de una reflexión: Hay que valorar la vida y no dejar de decir a nuestra pareja, padres, familiares y amigos que los amamos.
También interpretó Huellas, que le escribió su amiga Soraya, cantante colombiana que murió de leucemia.
Myriam derrochó energía durante la hora y media de concierto, donde los guayaquileños vibraron con sus melodías y la de Marco Antonio Solís: Dónde estará mi primavera. Regresó dos veces a pedido del público, que no se cansó de pedirle “otra, otra...”. Al final, a más de su corazón, entregó rosas y se despidió con La fuerza de su amor.
La dama de hierro
A las 23:00, tras quince años de ausencia, la estadounidense Marisela se reencontró con su público.
La también conocida como La dama de hierro y La Madonna de América hizo un recorrido por la nostalgia al cantar Enamorada y herida, tema con el que inició su repertorio.
“Está igualita, parece que por ella no han pasado los años”, sostuvo Martha Lindao, quien sentada en las primera filas recordó el pasado, con temas como Completamente sola, Sin él, Por favor, ya no te vayas y A escondidas.
“No me dejen sola con mi soledad... Cantémosla todos”, solicitó a un público que le demostró que no la ha olvidado y que aún recuerda sus melodías, pues a viva voz se escuchó Tu dama de hierro.
“Que te vaya bien, que te vaya mal, que te vaya de cualquier manera...”, se coreó por dos ocasiones, al igual que Si no te hubieras ido. La artista lució un traje negro, agradeció a Guayaquil por el reencuentro, y aprovechó para cantar un tema escrito por ella, seguido de un popurrí de sus melodías.
No obstante, el público se quedó con ganas de más y luego de una hora y diez minutos de concierto tuvo la sensación de que la artista le quedó debiendo.
“Pensamos que ante 15 años de espera veríamos a una Marisela que proyectara más energía y entonar completas sus canciones”, indicó Verónica Barriga, quien hizo fila desde las 17:00 para ingresar.
Al final, La pareja ideal no fue suficiente para satisfacer a un público hambriento de recuerdos, romanticismo y nostalgia.
La noche de las ‘M’
La animación del evento estuvo a cargo de Carlos Alberto Vicente, quien catalogó al concierto como “la noche de las M”.
Derroche de energía
Pese a que es la tercera ocasión que la artista chilena Myriam Hernández le canta a los guayaquileños, su derroche de energía hizo que el público no quiera dejarla ir. Tras la típica “otra, otra, otra”, salió dos veces.