- SEP. 01, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Llama la atención, sobre todo, que no se hayan dado a conocer las declaraciones de ambos policías y su explicación de por qué supuestamente violaron una orden.
Hay que suponer, por ende, que se trata de una injusticia flagrante contra dos servidores que seguramente actuaron como sus jefes les dijeron, y cuya hoja de servicios queda con esto manchada. Este ha sido el método para salvar a los autores intelectuales de la represión en muchísimos casos.
Continúa así la vieja práctica de mostrar chivos expiatorios, a los que se les aplica el rigor de la ley, con lo que se sigue deformando a la sociedad en el irrespeto a los derechos humanos, el encubrimiento y la impunidad.