El doble medallista olímpico Jefferson Pérez Quezada ahora se dedicará a
las diferentes actividades, como a su fundación, capacitaciones a empresas y al
lanzamiento de su nuevo producto "Jeff Vivant".
"Tenemos muchísimas
invitaciones de cierto público para continuar con el asunto de recuperar
principios, valores, honestidad, trabajo en equipo" dijo.
Luego de 20 años de competencias deportivas, Jefferson Pérez se retira de la
marcha. Sin embargo, estará por última vez en un torneo antes de su adiós en
Murcia, España. "Es una forma de decir gracias, pero la competencia a nivel
mundial con el tema de las Olimpiadas está cerrada".
Aunque confesó que
separarse completamente del deporte es difícil. Por ello no descarta las
invitaciones que ha recibido del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) para
que, a través del COA, dé charlas dirigidas a deportistas y asesore en
algunos temas.
En diálogo con Citynoticias (89.3 FM en Guayaquil), el
mejor deportista ecuatoriano de todos los tiempos aseguró que
continuará con sus estudios, pero enfatizó que "no es tan importante el
conocimiento que uno adquiere en las aulas", que contribuir con el cambio
de una nación de una manera positiva.
Para lograr cambios,
subrayó, debemos encontrar el mejor sistema que podamos adaptar a nuestro
medio. "Nadie me puede decir que Cuba no tiene un adelanto interesante en el
tema deportivo, y que China no tiene ahora a los nuevos campeones
olímpicos. Estados Unidos tiene un modelo muy interesante de desarrollo en
el tema deportivo, uno puede decir que hay comunismo, socialismo, capitalismo;
entonces debemos ser tan inteligentes para captar lo mejor de esos sistemas y
adaptarlo a nuestro medio".
Ante un cuestionamiento respecto a su
atracción hacia la política, Jefferson Pérez comentó acerca de su experiencia en
política internacional desde hace cuatro años como miembro de la Comisión
de Atletas, donde, explicó, ponen las cartas sobre la mesa, se mantiene un
mutuo respeto, se escucha a las otras personas y se encuentran soluciones
pacíficas para el beneficio de la gran mayoría y, si es posible, de la
totalidad. "Entonces ese es el tipo de política que estoy acostumbrado a hacer
durante cuatro años y la política local es diferente",
criticó.
Finalmente, no quiso irse sin dejar un mensaje: "Los sueños,
aspiraciones y cambios que requerimos no se lo logran de un año a otro...
Tuve la suerte de que Dios me dio un talento para ser el mejor marchista del
mundo, lo demostré en reiteradas ocasiones y sin embargo para subirme al podio
tuve que trabajar durante 12 años, y la vida es igual, los sueños y aspiraciones
los conseguirán en 15 ó 30 años y durante ese proceso caeremos y nos va a
doler, pero si tenemos claro nuestra meta final, ese proceso valdrá la
pena".