Aún no se asignan los maestros para las partidas que creó el Gobierno para el sector rural.
De las 12.000 nuevas partidas docentes para áreas rurales que decretó el Gobierno en noviembre pasado, a la provincia de Cotopaxi han llegado 354 que serán distribuidas en las escuelas unidocentes, que este año, según el Ministerio de Educación (ME), tendrán un profesor más luego de que se termine el proceso de selección del profesorado.
En tanto, escuelas del sector urbano y los colegios, no solo de esta provincia, deberán esperar para ver incrementada su planta docente.
Aunque las clases se inician hoy en la Sierra y Amazonía, y en algunos casos las partidas ya están asignadas, los nuevos maestros no se incorporarán a las labores porque todavía no se designan debido a que ellos se sometieron a un proceso de concurso de reposición y merecimientos que aún no llega a su fin.
Además de la falta de profesores, las partidas no son suficientes. En la provincia del Azuay, por ejemplo, aunque se requieren 1.300 partidas, solo se han asignado 435 para el área rural.
En Puyo, de las 250 partidas del sector bilingüe, solo llegaron 60, mientras que en el sector hispano se solicitó, para el periodo 2008-2009, un total de 203 partidas docentes de las cuales se destinaron 79, que serán utilizadas solamente para el sector rural y para crear centros de educaron básica.
El pasado jueves, mediante una circular, el Ministerio de Educación dejó en libertad a las direcciones provinciales de Educación y a los rectores de establecimientos de educación media, institutos técnicos superiores y directores de Redes Educativas, para que contraten (sin concurso de méritos) al personal para reemplazar temporalmente las vacantes generadas por las jubilaciones voluntarias, con cargo al Ministerio de Educación.
Estas contrataciones tendrán vigencia desde hoy hasta el 31 de diciembre, fecha para la que según el Ministerio de Educación se espera que ya estén adjudicadas las 12.000 nuevas partidas decretadas por el Gobierno más las 8.024 partidas que resultaron del desdoblamiento de las 4.533 jubilaciones voluntarias que se han dado desde el 2006.
En noviembre pasado, cuando se decretaron las 12 mil plazas para nuevos maestros, el presidente Rafael Correa dijo que esos profesores serían designados bajo un “estricto” sistema de selección, con el objetivo de que “los mejores” vayan al sector público.
El concurso de méritos y oposición arrancó el 22 de diciembre del 2007, con la prueba de razonamiento lógico y verbal que se practicó a los aspirantes de la Costa. Sin embargo, casi el 90% de los docentes reprobó.
Además, el proceso no ha seguido los cronogramas previstos. De enero a abril, el concurso no tuvo ninguna actividad, ya que, según fuentes del Ministerio de Educación, se suspendió a causa del temporal invernal.
Esta semana, el concurso de méritos u oposición para escoger a los docentes que ocuparán las partidas, entra en su cuarta y última fase, que es la de las clases demostrativas, asegura Esteban Uribe, director de Universalización del Ministerio de Educación.
De los 54.000 aspirantes a la docencia que se han registrado para participar en el proceso, 35.000 siguen en el concurso, según Uribe.
“Resta hacer una veeduría a todo lo que significa la selección de los docentes y luego a la distribución, que es un proceso más complicado”, dice Milton Luna, director del Contrato Social por la Educación, organización no gubernamental a la que el presidente Correa solicitó hacer un seguimiento al proceso de selección.
“Llegamos a hacer informes sobre el operativo, nada más, pero luego no se han vuelto a contactar con nosotros”, refiere Luna, quien considera que actualmente no se puede hablar de un sistema educativo, “es al momento una agregación de escuelas y de colegios sin mayor racionalidad”.
Según Luna, existe un problema de gestión y gobernabilidad en el sistema educativo y eso se traduce “por ejemplo, en que para conocer el número de docentes, en el país se han hecho dos censos, uno en el 2001 y el otro con el actual Gobierno. Si usted tiene un sistema organizado no tiene por qué hacer censo. ¿Se imagina no saber dónde ni cómo están los profesores?”.