El viernes es un día especial. Anunciando la proximidad del descanso semanal resulta a la vez dedicado al amor. Para los romanos, veneris dies es el día de Venus. Los gringos se refieren a Freya, aludiendo a la diosa nórdica del amor y la fertilidad. Thank God It’s Friday (más famoso por Friday’s) es el nombre de una cadena importante de restaurantes, cuyo ambiente estereotipado nos permite sentirnos en tierra conocida cuando viajamos. A pesar de tener cierta alergia a los sitios de comida rápida, confieso que me agrada el lugar ubicado en San Marino. No es bullicioso, se encuentra allí gente de toda edad, goza de una envidiable seguridad, tiene facilidades para el estacionamiento.
A pesar de su gran superficie, ha sido diseñado para permitir privacidad. Me gustan particularmente aquellos módulos para cuatro personas. No se siente la presencia de vecinos inmediatos, se puede conversar de un modo agradable. Las chicas que atienden parecen lolitas escapadas de un cuento de hadas; las que me recibieron fueron siempre encantadoras. Rubén Darío Buitrón, quien me acompañó en mi última visita, tenía en los ojos aquella llamita de respetuoso bribón que Epicuro de igual modo ostenta sin jamás ofender a nadie. “Algo hermoso es alegría para siempre”, escribió Keats.
Friday’s es especial, diferente. Uno puede llegar con el fin de embaularse una de estas comidas rápidas que siempre me parecieron opciones para paladares apurados: hamburguesas y compañía. Pero si tienen la sabiduría de tomar las cosas con calma, vale la pena esperar a que traigan un steak respetable, con formato del bife ancho, mejor aún si lo piden cocido un cuarto o término medio en el peor de los casos. Quienes lo desean muy asado deberían más bien comer pollo o pastas. Hay unos simpáticos linguini con camarones. Recuerdo todavía la cara que hizo un camarero a un cliente norteamericano que exigía una carne well done en Mendoza, donde no se bromea con el sabor.
Cuanto menos cocido, mejor será su steak. Las baby ribs (minicostilla) son para quienes tienen gusto norteamericano o asiático, mezclas de sal y dulce, algo empalagosas. Epicuro prefiere carne con sabor propio, toque de asado, sal, pimienta. El acompañamiento será mejor si escogen la papa gigantesca con salsa de varios quesos en vez de las fritas: pésimo maridaje, fuente de colesterol. Hablando de maridaje, Friday’s no tiene, que yo sepa, carta de vinos, lo que lamenté. Nos conformamos, sin embargo, con un Concha y Toro Reserva facturado muy honestamente en $ 18. A veces, Epicuro lleva una botella de su propia bodega, mas paga puntualmente sus planillas para poder así conservar su absoluta autonomía e imparcialidad. No acepta cortesías.
En vez de la hamburguesa, muchos jóvenes optan por el sándwich club (pechuga de pavo, tocino, aguacate, lechuga, mayonesa, buena combinación). Pero no se puede hablar de Friday’s sin mencionar a Jack Daniel’s. En primer lugar luce simpática la clásica botella cuadrada con su estilizada etiqueta negra. Luego, varios platos vienen con una salsa donde impera el bourbon aquel. La Real Academia se pone de hocico y exige que se escriba burbon y güisqui, lo que, para mi entender, luce chistoso. Recordemos que el burbon es el güisqui americano a base de maíz, ligeramente acaramelado: es bastante acertado su uso culinario.
Como postre, los brownies (negritos) con helado de vainilla o las galletas Óreo deliciosamente forradas piden el acompañamiento de un buen expresso. Los precios son razonables. Para dos personas, con la botella de vino y los impuestos incluidos pagué $ 56,34.