Habitan en un lugar lejano e intentan convertirlo en su hogar, extrañan los sabores y rostros de su tierra natal, pero los ingresos económicos que obtienen en Europa les motiva a soportar sacrificios y tristezas. Son los inmigrantes ecuatorianos, quienes después de varios años han logrado cierta estabilidad económica en el extranjero.
Con una muestra de 600 encuestas, 300 entrevistas a profundidad y 12 grupos focales, Pedro Montero, gerente general de la firma guayaquileña Mercaper, realizó el Estudio Cualitativo-Cuantitativo Ecuatorianos en España 2008 (Barcelona, Madrid y Murcia), en el que se investigaron los modos de vida, residencia, intereses, entre otros aspectos de los compatriotas.
Migración como proceso
Después de conocer en detalle aspectos de la vida de los ecuatorianos residentes en España (mínimo cinco años), Montero enfatiza en la importancia de considerar el hecho de que la migración implica “un proceso” por el que el migrante atraviesa desde el instante que llega hasta que logra estabilizarse.
Al principio, ellos deben enviar dinero para cancelar la deuda en la que incurrieron para viajar, lo que incluye aspectos como empeñar sus casas, prestar a ‘chulqueros’, entre otros; por lo que sus ingresos entre los años 1999 y 2003 se destinaban principalmente a pagar estas deudas y el resto era para enviar a su familia (hijos y cónyuge).
El siguiente paso, generalmente, es llevar consigo al cónyuge y a los hijos, para lo cual incurrían en una nueva deuda. Después empiezan a estabilizarse económicamente. “Estos detalles fueron los que ignoraron ciertas empresas que intentaron captar este mercado en sus inicios y fracasaron”, comenta este ingeniero en marketing que desde 1998 realiza investigaciones de mercado.
Influencia del lugar de procedencia
De los aproximadamente 600 mil ecuatorianos que habitan en España, el 70% se encuentra en Madrid, el 10% en Barcelona, el 15% en Murcia y el 5% restante disperso en otras ciudades (el último rubro no ingresa en la investigación), según investigaciones del mismo estudio. Dentro de estos datos, el lugar de procedencia es el punto que marca las diferencias.
En Madrid, el 69% de las personas es de la Sierra; en Barcelona, el 83% de la Costa; y en Murcia, aunque no hay diferencias en este campo (47% de la Costa y 36% de la Sierra), la mayoría pertenece a sectores rurales del Ecuador, por lo que su perfil es distinto a los de las otras dos ciudades. Este desglose no es en vano, pues el estudio demuestra que el lugar de origen determina sus costumbres.
Los ecuatorianos en Madrid pueden llevar una mejor convivencia y suelen compartir un ‘piso’ (departamento) con tres o cuatro familias, lo que les permite ahorrar en el pago de alquiler; al momento de comprar artefactos eligen televisores sencillos, adquieren menor cantidad de deudas y gastan menos en diversión.
A diferencia de los que viven en Barcelona, en promedio son menos ahorradores, gastan más en diversión y les resulta más difícil adaptarse a la convivencia, además de hacer notorio en sus habitaciones un protagonismo de televisores plasma, cines en casa, laptops, entre otros artefactos tecnológicos.
Mientras que los que habitan en Murcia (es decir, en los pueblos aledaños de esa ciudad), llevan una vida de campo más sencilla.
Montero compara estos datos con el Estudio Cualitativo y Cuantitativo de Niveles Socioeconómicos de Guayaquil y Quito, que realizó en el 2006 (primera parte) y en el 2007 (segunda parte), y encuentra grandes similitudes con la vida que llevan los migrantes en Barcelona y Madrid, respectivamente.
Nueva realidad
Al migrar, las condiciones de vida y los ingresos de los ecuatorianos mejoran, esta situación incrementa su autoestima y para ellos es importante demostrar a los demás su nueva realidad, ya sea por un consumo exhibicionista, adoptando el acento español o, como ocurre actualmente, haciendo inversiones en su país.
Montero expresa que en su nueva realidad se ven obligados a adaptarse a un estilo de vida europeo; sin embargo, señala que muchas características culturales se mantienen, por ejemplo, en la alimentación: aunque consumen elementos enlatados por el poco tiempo que disponen, el ama de casa complementa las comidas con algo que denote un toque personal para no sentirse una madre o esposa ‘cómoda’ que solo abre una lata.
También menciona que circunstancialmente el hombre se torna menos machista y comparte responsabilidades como cocinar, limpiar la casa, lavar, planchar y otras actividades domésticas, pero estas no persisten cuando vienen de visita al país.
Relación con sus parientes
El proteger a su familia a través de un seguro implica además de tranquilidad, una forma de disminuir el sentimiento de culpa por no estar presentes, un problema menos, pues ante emergencias y eventualidades deben girar importantes cantidades de dinero.
Una alternativa frecuente es comprar un vehículo para que un hermano lo trabaje, y aunque recibe ingresos, le da a su familia una herramienta de trabajo.
En cuanto a la comunicación, el internet se ha masificado entre los ecuatorianos, quienes en el 75% acceden a este desde sus pisos, pero no supera al uso de las tarjetas telefónicas, que les permite utilizar desde un teléfono fijo hasta los locutorios, que también se emplean para envíos de todo tipo.
Una vida de trabajo y esfuerzo en actividades como la limpieza de casas u oficinas, el cuidado de niños o ancianos, camareros, constructores, repartidores de publicidad, jardineros, etcétera, y en el caso de Murcia, principalmente con actividades agrícolas, significa menos tiempo dedicado a la familia, así como a ellos mismos.
Los inmigrantes expresan que prácticamente viven para trabajar, siendo el promedio dos empleos por persona (uno principal y otro complementario) que les representa un ingreso familiar que bordea los 2.500 euros, por lo que al poner de un lado de la balanza su nueva situación económica y del otro el estar lejos de su familia en Ecuador, así como el compartir muy poco tiempo con los suyos en España, pesan más sus ingresos.
Quieren regresar al Ecuador
“Cuando llegué tenía planeado quedarme de dos a tres años, ya llevo nueve”, comenta uno de los entrevistados, y esto refleja la situación de muchos quienes inicialmente expresaban querer retornar, pero cada vez esta posibilidad se fue aplazando al punto de que actualmente no es una opción para la mayoría, pues con el tiempo se adaptaron a su nueva vida. Además, el 80% de los ecuatorianos en España se encuentra ya en condición de legal, por lo que al estar aportando a la seguridad social de ese país, la posibilidad de jubilarse constituye un argumento muy fuerte para permanecer del otro lado del Atlántico.
Mayor información del estudio: www.mercaper.com