Eran las seis de la tarde en Madrid y las nueve de la mañana en Hollywood, cuando el teléfono sonó a la una del mediodía, en medio de un viaje por Buenos Aires. “¿Hola, Fabián? ¡Habla Penélope!”. Sin asistentes ni representantes, Penélope Cruz en persona había aceptado el formal pedido de una entrevista exclusiva, en medio de la ocupadísima agenda, que solo podía ofrecer por teléfono, ante las diferencias de horario y ubicación geográfica.
Con la misma calidez de siempre, igual se brindó abiertamente. “Te estoy hablando desde un estudio de El Deseo, la productora de Pedro Almodóvar”, nos comentó. “Estamos rodando la nueva película de Almodóvar”.
La escalera del éxito se llena de peldaños con alguien como ella. Detrás de un sensual acento español, de a poco fue conquistando el mundo del cine, hasta la máxima nominación al Oscar que justamente había recibido con otra película de Almodóvar, Volver. Estando en pareja con Javier Bardem, ahora también disfruta aquel trofeo en primera persona (él ganó este año como Mejor Actor de Reparto por No Country for Old Men). Y justamente el cine tiene mucho que ver con esta relación, agregando cierta realidad al noviazgo que ellos también protagonizan en la película Vicky Cristina Barcelona, además de sumar a la lista de éxitos el solo hecho de haber sido dirigida por otro grande como Woody Allen.
Pregunta: No dejas de sorprender desde que llegaste a Hollywood. Desde Vainilla Sky hasta la nominación al Oscar por Volver te diste el lujo de filmar con Woody Allen... ¿Te das cuenta los peldaños que vas escalando en esta cima interminable de tu carrera?
Respuesta: ¡Hombre! Para empezar, no me deja de sorprender esto de poder seguir trabajando en lo que me gusta. Siempre digo lo mismo. Creo que es importante recordárselo a uno mismo.
P: ¿Qué crees que signifique para Hollywood llamarse Penélope Cruz?
R: (Riéndose). Es una pregunta bastante extraña. No puedo opinar de afuera, desde mi punto de vista. Vivo mi vida, pero intento seguir aprendiendo, seguir creciendo. Tengo cierta disciplina con mi trabajo, pero quiero seguir disfrutando, para aprender, que es lo más bonito que tiene este trabajo, porque nunca te sientes que ya todo lo sabes o lo controlas. Siempre llegas con miedo y total inseguridad al rodaje. Siempre. Esas son las cosas que me dan felicidad en mi profesión: ese mismo miedo, esa misma inseguridad con que me enfrento en cada personaje, es algo que no se debe perder nunca.
P: ¿Qué tan lejos quieres llegar? ¿Todavía te quedan metas pendientes con Hollywood?
R: Me queda mucho por aprender. Y ese aprendizaje me puede seguir haciendo feliz, porque trabajo sintiendo que eso es lo primero. Eso es lo que te da la felicidad de este trabajo en el día a día, sintiendo que no sabes nada, sintiendo que te quedan millones de cosas por aprender.
P: ¿El tema de ser símbolo sexual en Hollywood lo tomas como un halago? ¿Crees que influye la sensualidad de tus personajes con la verdadera imagen que tiene el público?
R: Creo que no es tan así. Mis personajes en general representan todo lo contrario. Fíjate el personaje de Italia en la película No te muevas.
P: Pero hablamos de un caso excepcional donde tu personaje se veía un poco fea, aunque no eres.
R: Pienso que una se pone al servicio del personaje, tanto emocionalmente como los aportes físicos de esa persona. Claro que hay que saber sobre la estética de ese mismo personaje y la imagen que tiene de sí mismo, pero es solo una de sus facetas, una de sus capas. Por eso no me molestó aparecer así, con Italia, porque el personaje necesitaba eso. Y en otras ocasiones, a lo mejor necesita que te metas en infinitas sesiones de gimnasia, para estar a disposición de ese personaje.
P: ¿Qué tan sensual eres realmente, sin guiones de por medio?
R: No me gusta hablar de aquello que tiene más que ver conmigo misma y más que nada algo tan abstracto como eso. Es muy difícil definirse una misma y mucho menos en una entrevista que siempre es una situación un poco rara.
P: ¿Cómo es trabajar con Woody Allen? ¿Es difícil como dicen?
R: No. Para nada. Es un señor encantador. Woody trata bien a todo el mundo. Es un ser con una inteligencia fuera de lo común y un sentido del humor increíble. Habla poco, pero cuando habla, te caes al suelo de la risa. Y es muy agradable. El trato es muy pero muy satisfactorio y es muy específico en el trabajo de cada actor. La verdad es que a todo el equipo nos trató muy bien. La gente le agrada en España; aquellos que han trabajado con él en la película quieren que vuelva. No es nada, nada difícil en el trato. He disfrutado mucho su trabajo y me gustaría rodar otra vez con él.
P: ¿Aprendió algo de español? ¿Hablaba alguna palabra?
R: Que yo sepa... no. Es un señor encantador. Es un hombre que ha hecho cosas increíbles. Yo he sido fan suya toda mi vida, siempre he querido conocerlo y trabajar con él. La verdad es que me llevé una buena sorpresa cuando me dijeron que tenía el personaje.
P: ¿Cómo definirías tu personaje de María Elena en la película Vicky Cristina Barcelona?
R: Es una mujer que está muy trastornada emocional y psicológicamente, que sufre mucho, que está muy atrapada en su cabeza. Y vive un infierno constante provocado por sus inseguridades. Es un personaje que me resultó muy intenso. Exigía mucho. Woody tenía muy en claro lo que necesitaba de ese rol, que es alguien que en cada escena está siempre en caos. No tiene ninguna escena tranquila. Por eso me gustó mucho interpretarla, porque no era fácil, pero la verdad es que viví totalmente convencida de que yo estaba haciendo drama y cuando leí el guión me hizo mucha gracia. Era consciente de que era una comedia, pero actuándolo, lo viví completamente inmerso en el drama. Luego vi la película y ahí, con público, me sorprendió mucho ver que es una de las cintas de Woody Allen donde más se ríe el público, porque todos los personajes están en situaciones tan límites y tan cómicas. Es bueno que Woody, durante el rodaje, nos haya hecho olvidar que era una comedia. Y ha sido muy interesante ver la reacción de la gente. Es algo que Woody hace mejor que nadie.
P: ¿Este mismo personaje de María Elena tiene algo de Penélope Cruz?
R: Eso siempre es muy secreto. No soy para nada tan inestable como María Elena, gracias a Dios, porque la pobre mujer sufre muchísimo. Pero siempre creo que todos tenemos algo de nuestros personajes y cada personaje también es uno mismo. ¿Cuáles son esas cosas? Es algo que uno se lo guarda para sí mismo, aunque hay veces que hago un personaje y no me parezco más a ellos, porque tampoco preciso parecerme. Solo tengo que entender por qué funcionan como funcionan. Por qué les funciona así la cabeza, pero tampoco necesito compartir su punto de vista, no necesito ni siquiera estar de acuerdo con la manera de pensar. Lo único que tengo que entender es por qué ese personaje se comporta así.
P: ¿Y cuántas tomas tuvieron que hacer? Imagino que no debe haber sido nada fácil, porque no es algo normal.
R: (Se toma unos segundos para reflexionar) No, no, no. Ni muchas ni pocas. La verdad es que todo el mundo me pregunta sobre esa escena y lo único que se me ocurre decir es que fue el día que más gente hubo en ese set de filmación (ríe a carcajadas).
P: ¿Crees que existan parejas como Juan Antonio y María Elena en Vicky Cristina Barcelona?
R: ¿Si las hay en la vida? En el mundo hay de todo. Cuando hablaba con Woody sobre el personaje, a veces me daba miedo pasarme y él siempre me decía: “Créeme, hay gente así. Todos tenemos alguien o alguna amiga que vive una situación parecida”.
P: ¿Y Javier Bardem también es tan seductor en la vida real?
R: No te voy a contestar eso.
P: Me acuerdo, cuando Javier había venido a Estados Unidos por la película Mar adentro y él mismo me comentó que hacía años que no te veía. ¿Se volvieron a ver después de protagonizar juntos Jamón y Jamón o recién volvieron a verse con la filmación de Vicky Cristina Barcelona?
R: De verdad, no te voy a contestar ninguna de esas cosas, porque todo es bastante fácil de sacar de contexto. No tú, pero ahora está la tendencia de copiar las entrevistas desde internet, la publican en otro sitio, alteran tres palabras... Y yo no hablo de mi vida privada. He sido muy cuidadosa con eso, desde que empecé a trabajar, hace muchos años. Y yo creo que todo el mundo entiende por qué. Cualquier persona con sentido común entiende que alguien quiera proteger y separar ciertas cosas. Cuando se habla del trabajo, no tienes por qué hablar de cosas que no quieres revelar.