El escritor nicaragüense fue ministro durante el primer mandato del presidente Daniel Ortega. Ahora enfrenta una condena.
El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, de 83 años, cuya obra ha sido traducida a más de veinte idiomas, está considerado como uno de los poetas vivos más importantes de Latinoamérica. De abundante cabellera y barba blancas, padre de poemas como Epigramas y Oración por Marilyn Monroe, este sacerdote y escritor dividió desde siempre su vida entre Dios y la revolución.
Colaboró estrechamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional que luchó contra el régimen de Anastasio Somoza. En 1979, con la llegada al poder de los sandinistas, integró la Junta de Gobierno de Nicaragua, encabezada por Daniel Ortega. Se desempeñó como ministro de Cultura. Su ruptura con el sandinismo se dio en la década del noventa. De Ortega dijo que había traicionado la revolución junto con otros que fueron heroicos guerrilleros y que después se corrompieron.
Cardenal, que ha hecho de las cotonas de algodón y de la boina negra su sello personal, sigue siendo un hombre de izquierda, nostálgico de una época que fue esperanzadora y que, en su opinión, fue desperdiciada. Uno de sus libros se titula La revolución perdida.
Lleva una vida bastante austera. No frecuenta lugares públicos y, además de la poesía, entretiene su tiempo con la escultura y la lectura. Pero su cotidianidad esta semana ha sufrido alteraciones, porque ha tenido que enfrentarse a la justicia de Nicaragua y al Gobierno de Daniel Ortega, quien fue reelecto para la presidencia en el 2006.
El poeta, nacido el 20 de enero de 1925, en Granada (Nicaragua) y que se ordenó como sacerdote el 15 de agosto de 1965 después de estudiar en varios países de América y en España, fue condenado esta semana por, supuestamente, injuriar a un empresario alemán por una disputa de tierras. Cardenal denuncia que el proceso judicial es injusto e ilegal y que se trata de una venganza de Ortega por las duras críticas que le hizo en Paraguay recientemente, durante la posesión del presidente Fernando Lugo.
La sentencia obliga al poeta y sacerdote –quien fue amonestado públicamente hace años por el Papa Juan Pablo II por haber aceptado el cargo de ministro de Cultura del Gobierno sandinista– a pagar una multa equivalente a 1.025 dólares. Pero él decidió no acatarla.
Según Cardenal, el caso ya fue juzgado y exonerado en el 2005 por un tribunal que encontró que no existía en el expediente ninguna evidencia que confirmara que cometió delito. Ahora se ha reabierto este caso.
La acusación por injurias surgió hace años luego de que Cardenal acusó al alemán de tratar de apropiarse del hotel que, según alega el poeta, es propiedad de la Asociación para el Desarrollo de Solentiname, que él fundó. El alemán está casado con la directora del Instituto Nicaragüense de Turismo.
El escritor y ex vicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez coincide en que el fallo se trata de una venganza de Ortega. Y de igual forma se han pronunciado gran parte de intelectuales nicaragüenses, entre ellos Gioconda Belli, quien anunció que denunciará, a nivel internacional, este atropello.
Se han solidarizado, también, autores de otros países, como el Nobel José Saramago, Mario Vargas Llosa, Antonio Skármeta y Eduardo Galeano. Circula un documento firmado por 80 intelectuales del mundo.
“Si me quieren echar preso, y en este sistema que hay ahora en Nicaragua todo es posible, estoy listo para ir a la cárcel”, dice Cardenal, que en el 2005 fue candidato al Premio Nobel de Literatura y, entre otras preseas, le han concedido el Premio Rubén Darío, máximo galardón de las letras nicaragüenses, la orden cubana Haydeé Santamaría (1990) y en 1991 el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Granada.
Por su parte, el juez que lleva el caso anuncia que se pronunciará mañana sobre las medidas que dictará a Cardenal por rebeldía a la justicia.
Anota que para evitar la campaña mediática que rodea el caso del poeta, se adelantó a notificarle el viernes su sentencia: “reo valetudinario” (que sufre los achaques de la edad), lo que le impediría ir a la cárcel, según las leyes del país. No obstante, el juez aclara que van a ejecutar la sentencia de algún modo.
Ahora la comunidad internacional está pendiente del destino de este hombre que ha asumido la misión de vivir entregado a Dios y desde ahí sumergirse en la causa de la poesía, de América Latina, de los derechos humanos y de la justicia, y que ha escrito poemas tan románticos como: “Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido; yo, porque tú eras lo que yo más amaba; y tú, porque yo era el que te amaba más...”. O decididamente políticos, como: “Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido, ni asiste a sus mítines; ni se sienta en la mesa con los gángsters, ni con los generales en el Consejo de Guerra...”.
DICEN DE ÉL
JOSÉ SARAMAGO
“Ernesto Cardenal, uno de los más extraordinarios hombres que el sol calienta, ha sido víctima de la mala conciencia de un Daniel Ortega, indigno de su propio pasado”.
GIOCONDA BELLI
“Es una muestra de la cobardía con que actúan los que ostentan el poder en contra de quienes se muestran críticos y adversos. Un ataque contra Ernesto es un ataque contra todos nosotros, los escritores del país".
EDUARDO GALEANO
“Toda mi solidaridad para Ernesto Cardenal, gran poeta, espléndida persona, hermano mío del alma, contra esta infame condena de un juez infame al servicio de un infame Gobierno”.