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| Panorama actual |
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“Desgraciados los pueblos donde su juventud no haga temblar el mundo” . Con este revolucionario pensamiento del inmortal defensor de la libertad, la democracia, y de una vida de dignidad, Juan Montalvo, comienzo a manifestar que al presidente Correa, el pueblo lo eligió para que administre con probidad y honradez los bienes de los ecuatorianos, y no que se convierta en nuestro patrón, como en la época feudal donde el hacendado era el único que tenía derecho a disfrutar de la riqueza que los peones le otorgaban, además de que el peón no podía mirarlo de frente, peor disentir u oponerse, porque era una ofensa gravísima.
Ese imperio feudal y todos los imperios, monarquías, o cualquier sistema de opresión, no son para siempre porque habrá hombres letrados, iletrados, ricos, pobres..., dispuestos a empuñar la bandera de la lucha por un Ecuador democrático, sin hipotecar vidas a una obediencia ciega y oprobiosa. En el país todavía existimos viejos que nos mantenemos enhiestos y que hemos luchado desde muy jóvenes, algunos en las aulas de colegio y de la universidad, y combatimos presidentes confundidos por el poder; caídos por sus propios errores y desmesurado narcisismo que les han sido inducido por insensatos y eternos aduladores que merodean gobiernos de turno.
Los sucesos de la Universidad Católica constituyen una clarinada de la juventud altiva, que disiente de los actos del gobierno del Excm. Rafael Correa, a mi criterio, un pelucón resentido, y un infiltrado en la izquierda. El ser humano tiene el derecho irrenunciable de disentir con lo que le arremete, lesiona o altera su modus vivendi, y no por hacer uso de ese derecho debe ser sujeto de represalias. El hombre, cuando es agredido, reacciona con todo vigor en actitud de preservar su espacio que le corresponde. Por estos irrenunciables principios, le toca a la juventud actual recoger desde los escombros lo que aún queda de los inalienables ideales superiores, por los que siempre la juventud ha dado su vida.
Winston Murillo Gutiérrez, Guayaquil
¿De qué se quejan los defensores del No en la propuesta de Constitución, si en toda elección de dignidades seccionales, nacionales, plebiscito, referéndum..., autoridades de turno han manipulado al Tribunal Supremo Electoral; utilizado recursos del Estado; presionado a servidores públicos para que apoyen la causa del gobierno de turno; ofrecido el oro y el moro para recibir apoyo de las clases más desposeídas?
La Iglesia está catequizando justo ahora, ¿por qué no lo hizo antes con la diligencia que lo está haciendo hoy? Sean más frontales y defiendan el No en campaña abierta.
No estoy haciendo una apología de lo hecho por los de siempre, para justificar lo que está haciendo este Gobierno, sino que aquí vale el refrán: “en este mundo traidor nada es verdad, ni mentira; todo depende del cristal con que se mira”. Votaré a favor de la Constitución, porque afiliará al Seguro Social a las amas de casa; mejorará la educación de las clases más necesitadas, y la atención médica para las enfermedades crónicas; porque vivo desde hace ocho años en Colinas de la Alborada donde no tengo alcantarillado ni calle pavimentada; se dio fuente de trabajo a las personas despedidas de la empresa Pinto... Así sea para ganar votos, pero esto es una realidad social de acción, no de palabras.
Votaré a favor de la Carta Magna porque me molesta que clases pudientes, digan, cuando uno no piensa como ellas, que nosotros no tenemos cerebro. ¡Basta de prepotencia! Esta es una Constitución progresista y de justicia social.
Jacinto A. Moreira Orellana, abogado, Guayaquil |
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| Panorama actual II |
El economista Rafael Correa Delgado con su tono burlesco, incitó a estudiantes a enfrentarse entres sí, escudándose en proteger la “majestad presidencial”, porque un grupo de jóvenes no está de acuerdo con su política.
Le pregunto, economista Correa, ¿por qué no defendió la “majestad presidencial”, cuando el presidente colombiano, Álvaro Uribe, le dijo a usted que no creía en su carita de hipócrita comunista? Y, ¿por qué ofende a las mujeres, diciéndoles “viejas peluconas”, “gordita horrorosa”, “viudas de la partidocracia”, y “majadera”? ¿Por qué ofende a las personas que tienen una posición social alta? ¿Por qué ofende a los emigrantes que destruyen su núcleo familiar por salir a trabajar a un país lejano para enviar el mayor ingreso que tiene nuestro país? ¿Por qué había tantos policías en un recinto universitario?, ¿acaso usted se acoge al refrán que dice: divide y vencerás? ¿Por qué se ensaña con la ciudad que lo vio nacer?
Recuerde que el respeto no se exige, se gana, y con su prepotencia y sarcasmo, siempre estaremos en su contra las personas que tenemos sentido común.
Susana Delgado Vera, Guayaquil
Mucha pena me ha causado conocer que mi querida Universidad ha sido escenario de los hechos bochornosos que sucedieron la mañana del 16 de agosto. Hasta el momento no hay explicación clara, de una u otra parte, que convenza.
Lo que sí puedo afirmar es que las autoridades universitarias jamás debieron permitir que el Aula Magna, o cualquiera de las instalaciones del campus universitario sean utilizadas para los famosos monólogos de nuestro Presidente. Sobran demostraciones de su estilo particular arrogante que no tolera que alguien disienta con él, y que aprovecha cualquier situación para arremeter contra justos y pecadores.
Conociendo ese antecedente, ¿cómo es posible que el rector o el Consejo Universitario hayan autorizado la realización de un programa netamente gubernamental?, ¿no previeron las consecuencias que podían producirse? Aunque haya sido el presidente de la Federación de Estudiantes quien invitó al Mandatario, ¿no requería del visto bueno de las autoridades?, ¿o es que las autoridades nunca se enteraron para qué se solicitaba el Aula Magna? Sea cual fuere la respuesta, fue un error grave que las autoridades no hayan previsto lo que finalmente ocurrió. Si el estudiante organizador lo hizo sin autorización, merece una sanción. Y si las autoridades dieron su visto bueno, merecen nuestro reproche.
Rocío Santibáñez Vásquez, doctora, docente de medicina, Guayaquil
Independientemente de la simpatía o antipatía, de la aprobación o no de sus actuaciones; sí hubo en los incidentes de la Universidad Católica, irrespeto al Presidente de la República.
Proferir a gritos y reiteradamente “Correa mari...”, y hacerle señas indecorosas, es una falta muy grave que merece castigo; máxime si consideramos que el respeto es una virtud que va en descenso como especie en extinción. ¿Y qué decir del mal ejemplo que constituyó para los niños y adolescentes que vieron esas escenas por televisión?
Sara Flor Jiménez, licenciada, Guayaquil |
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| Panorama actual III |
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¿Y quién no reacciona cuando es ofendido y provocado? Y más, ante el lanzamiento de gases, de tiros al aire, de porrazos con toletes y puntapiés. ¿Acaso si a usted le hacen eso va a decir, sígame dando?
Y lo vergonzoso es que la incitación no vino de alguna mente de jovencitos, sino de alguien mayor y con poderes. Da por eso orgullo que la juventud actúe con ímpetu y valentía, como muchos de nosotros los ya bien mayores quisiéramos actuar, pero nuestros huesos y cuerpos lo impiden. Salud jóvenes universitarios, sabemos que la provocación los llevó a defenderse con la boca y señas, que en otras circunstancias del diálogo civilizado como ustedes esperaban, jamás lo hubieran hecho. Salud juventud, reciban nuestro apoyo y respeto.
Antonio Calderón, Quito
Desde el primer momento que escuché hablar al actual Mandatario, me convencí de que él parecía una persona inteligente (tiene que serlo para vender un sueño), con ideas nuevas, y con una facilidad de palabra con la cual convenció a más de uno.
Pero fue algo de él que siempre se mantuvo constante en mi pensamiento, e hizo que no le diera mi voto, ese gran defecto de creerse dueño de la verdad; es por ese motivo que es más esclavo que nadie, ya que al pasar los días se encuentra cada vez más encadenado a sus propias palabras, que aunque ya dichas él quiera darles otro significado, siguen teniendo el mismo.
Presidente, los ecuatorianos se están hartando de que les exija un respeto que ni siquiera brinda; que trate de callar a la tal vez minoría, usando la palabra democracia, cuyo significado real es: “régimen político en el que el pueblo ejerce la soberanía”. Presidente, recuerde que usted se debe al pueblo, no nosotros a usted. Me encantaría que dejara esas ganas de dividirnos, y aprendiera a ser humilde porque en eso radica la grandeza de un buen gobernante.
Stefanía Tello Morales Guayaquil
En su cadena radial, el Presidente hablaba de un “grupo de gobiernos progresistas”, y metía en el mismo saco a Venezuela, Bolivia, Paraguay y Chile.
Referente a este último país, que me abrió las puertas hace ya cinco años, es sano aclarar que su manejo económico y social es muy diferente al de los otros gobiernos “progresistas”; ahí radica el éxito del modelo chileno. La libertad de mercado y de empresa predomina en todos los sectores, incluso aquellos que la última Asamblea calificó como “estratégicos”. Para tener una idea, en Chile son administradas privadamente o concesionadas, industrias como energía, agua, salud, fondos de pensión, telecomunicaciones, minería, aviación, banca, vías. Los subsidios son casi nulos; el gas cuesta quince veces más y la gasolina cuatro veces más que en Ecuador. El Estado actúa solo como ente regulador de las relaciones privadas, y en casos extremos de interés social como en salud y educación, interviene para dar apoyo a los sectores más vulnerables.
La apertura comercial de Chile es total y tiene tratados de libre comercio con Estados Unidos, Australia, Unión Europea, Japón... La propiedad privada es respetada; ni en Estados Unidos se la respeta tanto como en Chile.
La Presidenta pertenece al Partido Socialista, pero defiende las libertades individuales, más que muchos políticos de derecha del Ecuador. Según el índice de libertad económica 2008 publicado por la Heritage Foundation, Chile aparece en el puesto octavo a nivel mundial, mientras que Ecuador, en el puesto 106, Bolivia en el 123 y Venezuela en el 148.
No es acertado igualar la política de un país donde predominan las libertades con solidaridad, a otros países donde se cierran medios de comunicación y se irrespetan contratos, como ha sucedido en Venezuela con las cementeras y en Bolivia con las gasíferas. Sin embargo, ya nada sorprende después de que el Presidente del Ecuador dijera que en la isla de Cuba había democracia.
Omar Abril M., Santiago, Chile. |
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| Carta falsa |
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Nota de la Redacción: El 17 de agosto se publicó una carta que supuestamente la firmaba el señor Julio César de Luna Vinces, pero que en realidad era un texto fraudulento. Luego de la investigación, concluimos que el autor de la falsificación logró burlar nuestros sistemas de control. Al parecer la carta no afectó honras. Aun así ofrecemos disculpas al señor De Luna y a todos los lectores, y les informamos que hemos tomado medidas para cerrar la falla de seguridad descubierta |
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| Foro de lectores |
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¿Está usted de acuerdo conque la Policía Nacional detenga a los guardias que portan armas fuera de los recintos que ellos vigilan?
Estoy con gran preocupación. Tengo un hermano que es guardia de seguridad en una empresa. Me asusta saber que ahora con la nueva “ley”, le toca trabajar desarmado, expuesto más todavía al peligro de repeler a los antisociales; ellos sí disponen de buenas armas, y tendrían aún más el control.
Pregunto, ¿cómo podría hacer para, en la posibilidad de que él ya no trabaje para la empresa en la que está actualmente, tenga la oportunidad de hacerlo para la protección de nuestro Presidente o seguridad de ministros, ya que imagino que sus guardias sí trabajan con armas en forma normal, como lo hacían los guardias de seguridad de otras empresas antes de la nueva “ley”. Una “ley” medio rara para acabar con la delincuencia, y que solo acabará con la vida de las personas que deben hacer tan peligroso trabajo, para poder llevar un poco de alimento a sus hogares. ¿Sabrá que ya existe una víctima producto de la nueva “ley”?
Cecilia Castillo, Manabí, Portoviejo
Lo que abunda no daña, reza un dicho, y en temas de seguridad, supongo que mientras más, mejor. Pero ahora resulta que la Policía, con un discurso autosuficiente, dice que puede sola con la seguridad.
No sé cuál es la base para afirmar eso, pues lo que la ha caracterizado hasta ahora es la ineficiencia. Y en lugar de hacer alianzas, de sumar, la Policía y las autoridades restan. Restan seguridad y protección a los ciudadanos al afirmar que prescinden de los servicios de guardias privados, cuando al fin habíamos alcanzado ciertos espacios de relativa seguridad, como el centro de Guayaquil, por ejemplo.
Quizás volvamos a la época en que era imposible caminar sin temor. ¿Acaso en el malecón no roban por la presencia de la Policía? No. No roban porque está la guardia privada. Entonces me pregunto, si la Policía tiene en este momento suficientes recursos, personal, tecnología y armas para abastecer a todo el país, y controlar una delincuencia que da pruebas todos los días de superar las capacidades policiales; que recupera espacios, como los robos en los buses; que busca nuevos mecanismos y se tecnifica cada día.
Quizás hubiese sido mejor la salida progresiva de la guardia privada, para no dejar desprotegida a la población, ¿o no sería mejor sumar iniciativas?, ¿no será que uniendo esfuerzos, la Policía y la seguridad privada podían hacer más cosas, y mejor?
María Soledad Martínez, periodista, Guayaquil
Una barbaridad. ¿Qué pretenden conseguir desarmando a los guardias civiles?, ¿acaso dar mayor oportunidad para que los delincuentes nos ataquen? ¿Creen que con toletes puede repelerse a los hampones?
Francisco Parra, Durán
Preguntas abiertas
¿Cómo ve usted la disposición de que para entrar al Ecuador ya no se exija visado?
¿Qué opina de la prohibición de que la prensa exhiba imágenes de violencia a la opinión pública? |
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María Teresa López dirige los talleres de conversación en inglés, con temas para niños, adolescentes y adultos. Informes al teléfono (08)543-4018. |
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