Latinoamérica, en cuanto a medallas de oro, fue la última rueda del coche en los recientes JJ.OO. de Beijing. Vivimos de eternas esperanzas y eso es muy bonito y bobito. Un consuelo anquilosado.
Ya está, el pasado martes nuestra página deportiva mostró una interesante estadística de cómo los países y los continentes conquistaron medallas, exclusivamente de oro, en los últimas Juegos Olímpicos de Beijing.
El progreso universal en récords es evidente y nadie sabe hasta dónde el hombre se acerca, cada vez más, a resultados inimaginables. Progresamos en el deporte, ¿y en la vida? Dejémoslo hasta allí y hurguemos en lo nuestro, lo deportivo.
Europa, el continente más diverso en países, idiomas, razas y costumbres literalmente estuvo a punto de barrer con todo. Obtuvo 126 medallas de oro contra un total de 298 disputadas, equivalentes al 42,28%; le siguió Asia, con 87 preseas equivalentes al 29,19%; luego América del Norte (Canadá, EE.UU.) con 39 medallas y 12,78%; sigue Oceanía (Australia y Nueva Zelanda) con 17 doradas, equivalentes al 5,70%; luego Centroamérica con 12 medallas, el 4,03%; África con 12 preseas, el 4,03%; y por último Sudamérica con 5 medallas de oro, equivalente al 1,67% del total.
Aun así, creo una crueldad que nos separen en América Central y América del Sur, pero igual quedaríamos con 17 medallas el 5,70% (igual a Oceanía que suman dos países). Y nosotros como latinoamericanos, qué sumamos, ¿cuántos países distintos, iguales o parecidos? Casi la última rueda del coche, dirían nuestros abuelos.
Pero así somos felices. Y somos felices porque vivimos de eternas esperanzas y eso es muy bonito y bobito. Un consuelo anquilosado.
En lo que sí somos primeros es en el rey de los deportes, el fútbol, gracias a Argentina y en desmedro de los africanos, pero ya estos últimos nos están tomando el pulso y no vaya a ser que en el Mundial de Sudáfrica nos saquen la madre. ¡Cuidado! Y la verdad es que me lleno de indignación y calentura. Latinoamérica, ¡penúltima en los Juegos Olímpicos!
Claro que China hizo el gasto y el esfuerzo, porque aparte de que es un país que progresa en todos los órdenes brincó al primer lugar deportivo como diciéndoles a los otros (Estados Unidos, especialmente) ¡aquí mando yo! Y claro, también puedo añadir que China tiene ¡1.300 millones de habitantes! Sí, leyeron bien, mil trescientos millones de chinitos y estuvieron trabajando día y noche con una disciplina ascética y espontánea para mostrarse al mundo como un modelo a repetir.
¿Quién igualará deportivamente a China en el futuro?
Repitamos la letanía de siempre, hagamos desde ahora el esfuerzo de ser cada vez mejores. Tratemos por que todas las provincias trabajen deportivamente mejor que el Azuay, que cada año mejora; tratemos que haya fondos suficientes para dejarnos de tantas súplicas y pedidos y tratemos también, de superar nuestras diferencias para, a pesar de ser pequeñitos como país, podamos ser grandes en sobrepasar nuestras diferencias y dejar de pensar, con criterios pequeñitos, mediocres y nauseabundos por aquello de los malos manejos o equivocados en lo económico.
Y ahora, ¿qué en lo futbolístico? Tenemos para el próximo trajín a Bolivia, en Quito, por la eliminatoria al Mundial 2010. La única ventaja importante es que somos mejores que Bolivia y luego Uruguay en Montevideo. Soy optimista, ganaremos a Bolivia; soy pesimista, perderemos con Uruguay.
Se viene el clásico del Astillero y desde ya se están barajando los resultados que apuntan al clásico en sí, y a la clasificación a la liguilla.
Soy realista, Barcelona clasifica; Emelec es una utopía.