Uno de los momentos más emotivos de la presencia de Jefferson Pérez en el parque Calderón, el pasado viernes, fue cuando el marchista invitó al niño Juan Pablo Cajamarca, de 9 años, a subir a la tarima.
Ahí, Jeff dijo: “Voy a recibir las palabras del verdadero poder, sabio, inteligente”, le preguntó al menor qué le gustaría decirle. El niño contestó: “Que te quiero mucho por lo que hiciste en los Juegos Olímpicos”. Pérez comentó. “Si mi organismo fuera capaz de dar más pensaría en 20 años más de carrera, pero no es posible”.
El andarín dijo que los éxitos deportivos no lo han cambiado: “Soy el que todos los días está entre ustedes, el que todos los días huele lo que ustedes huelen, come lo que ustedes comen y sufre lo que ustedes sufren. Gracias a Dios, y a algunas autoridades, hace 14 años vendiendo absolutamente todo, hasta mis prendas de vestir, con el apoyo de amigos invalorables pude construir mi humilde casa. Esa casa es la que he tenido hace 14 años. He tenido los mismos vecinos y esa casa que está en el mismo barrio. No venga a decirme ningún pendejo que he cambiado”.
Al recibir un pergamino de la alcaldía de Cuenca, Jeff dijo: “Me entregaron un pergamino que dice: ‘considerando que el ingeniero Jefferson Pérez…’. Cómo me hubiese encantado que diga: ‘considerando que Jefferson Pérez, el muchacho que vendía periódicos hace 20 años’.
Ese soy yo”. (GM)