Óscar Agudo, arquitecto que ha diseñado de todo, desde edificios de departamentos hasta campamentos de futbol a lo largo de la costa mediterránea de España, se mantiene ocupado valuando casas embargadas y analizando disputas inmobiliarias para los tribunales.
En menos de un año, España ha pasado de un crecimiento vertiginoso a la angustia al tiempo que un colapso en el mercado de la vivienda, altos precios energéticos y la crisis financiera mundial han dañado su sector más fuerte: un auge en la construcción edificado sobre valores al alza de las propiedades.
Los españoles examinan la sustentabilidad de su modelo económico. Datos publicados a principios de agosto mostraron que la inflación aumentó al 5,3% en julio, el nivel más alto en 15 años.
“No podemos crecer sólo con base en los bienes raíces y la construcción”, indicó José Manuel Campa, profesor de finanzas en la Universidad de Navarra. “Necesitamos producir bienes y servicios que podamos vender al resto del mundo.
“La pregunta es ¿se puede lograr eso en los próximos 18 meses?”, expresó Campa. Probablemente no, así que lo más seguro es que España sienta el impacto de la actual desaceleración económica. No sólo jugó el juego de la vivienda al máximo, sino que su dilema ha sido exacerbado por el vórtice financiero global que, al parecer, sólo ha cobrado más velocidad.
La cantidad de viviendas que comenzaron a ser construidas llegó a su máximo nivel de más de 900.000 en el 2006, pero la construcción de viviendas en España probablemente caerá a alrededor de la mitad de ese nivel este año, señaló recientemente Pedro Solbes, ministro de Economía y Vivienda del país. Los precios de las viviendas cayeron 4% en el segundo trimestre, y la mayoría de los economistas indica que espera años de estancamiento.
Manuel Ecijas, propietario de Constru España 2000, ha visto al ciclo cambiar. Su constructora empleaba a 66 personas, pero todas perdieron su trabajo en marzo, cuando uno de sus principales clientes quedó en bancarrota. Los nuevos contratos se han acabado, en gran medida, y varios desarrolladores le deben 402.000 dólares.
Los españoles ven lastimadas sus finanzas no sólo por sus excesos, sino por el alcance global de los estragos provenientes del deprimido mercado hipotecario en Estados Unidos.
Las hipotecas españolas tienen tasas variables ligadas al contrato Euribor a 12 meses, un índice de referencia interbancario en préstamos para el área del euro, de 15 naciones, que ha subido marcadamente durante el pasado año.
El alza refleja sospechas entre los banqueros de que sus homólogos podrían aún tener pérdidas ocultas en los libros, las cuales les podrían costar miles de millones de dólares o incluso empujarlos hacia la bancarrota. Personas como Agudo pagan directamente esta falta de confianza.
El pago hipotecario en una de sus propiedades ha aumentado de unos 890 dólares a alrededor de 1.100 dólares mensuales. La época de cenar fuera cinco noches a la semana, aseguró, desde hace mucho se acabó.