Inicio - eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
DOMINGO | 31 de agosto del 2008 | Guayaquil, Ecuador
 Ediciones Anteriores
  
eluniverso.com Suplementos Especiales Servicios Clasificados
Publicidad
Portada
Política
Economía
Sucesos
Migración
El País
Internacionales
Deportes
El Gran Guayaquil
Vida
En escena
Religiosa y Obituarios
Opiniones
Editorial
Columnistas
Cartas al Director
Temas
Fotogalerías
Agropecuario
Un día como hoy
Cuéntamelo todo
El Alquimista
The New York Times
Eloisa dice
Suplementos
Servicios
eluniverso.comNew York Times

Por fin arte público para todo el mundo

ampliar imagen ampliar imagen

La popularidad de la escultura pública ha aumentado en los últimos 15 años. Puppy, de Jeff Koons.
Mas fotos de la noticia Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail

Agosto 31, 2008

Roberta Smith

Al arte le encanta el vacío. Por eso hay estilos, géneros y soportes que tras ser abandonados por una generación a menudo vuelven a la vida más adelante.

En las décadas de los sesenta y setenta, la principal víctima del arte contemporáneo fue la escultura pública, que llegó a estar incluso más muerta que la pintura.

El cadáver por lo general adoptó la forma de arte “plop”, corporativo y seudominimalista. Fue ignorado por el gran público y despreciado por el mundo del arte.

En esa época, muchos de los grandes escultores en ciernes hacían cualquier cosa menos escultura. Las instalaciones efímeras, intervenciones sobre el paisaje (earthworks), y las obras pensadas para un lugar concreto estaban de moda, y en poco tiempo ya no se hablaba de “escultura pública”, sino de arte público, una nueva y amorfa categoría en la que se podía incluir prácticamente de todo: paneles con LED, carteleras, proyecciones de diapositivas o vídeos, acciones de guerrilla, series de cataratas.

Sin embargo, a lo largo de los últimos 15 años, la escultura pública, entendida como objetos estáticos, a menudo figurativos, de distinto tamaño, en espacios públicos al aire libre, se ha convertido en una de las facetas más excitantes y emprendedoras del arte contemporáneo, y desde luego, es la que más ha mejorado.

Claro que, estas esculturas públicas no siempre son buenas (por ejemplo, Virgin mother, de Damien Hirst, situada en la casa Lever de Nueva York). Pero ha habido éxitos que han dejado patente la capacidad del arte de llegar al gran público (satisfaciendo también a los entendidos en la materia), creando una experiencia comunal con un cierto parecido con el cine o la música pop en su accesibilidad.

Entre los éxitos recientes se encuentran House, de Rachel Whiteread, que en 1993 recreó el interior de un adosado londinense con hormigón; Ecce Homo, de Mark Wallinger, una estatua de Jesús a tamaño real, maniatado y con corona de espinas, colocada en 1999 en pleno barullo de Trafalgar Square en Londres; el tremendo Buda hecho de hojas de aluminio y platino que Takashi Murakami colocó esta primavera en el atrio del edifico de IBM en Nueva York; y la abstracta Cloud gate de Anish Kapoor, también conocida como “la alubia”, situada en el Parque del Milenio de Chicago.

Además de mezclar libremente elementos del pop, del minimalismo, del arte conceptual y del realismo, estas obras aprovechan las nuevas tecnologías y materiales que las hacen dinámicas y provocativas.

La masa de acero pulido y brillante de la “alubia” gigante de Kapoor le da fuerza y nueva vida al arte “plop”, y hace de la, a veces simplista, relación de este artista con las superficies reflectantes una experiencia envolvente y divertida que es casi sublime.

Desde fuera, el exterior curvo de la alubia nos muestra el reflejo deformado de su mundo: la plaza, el cielo, la ciudad, la gente.

Hace que parezca mayor de lo que es, y nos lleva a pensar que somos más pequeños de lo que en realidad somos, pero sus distorsiones cambian con cada paso que damos, inclinando el mundo de un lado a otro, como si el universo estuviese ligeramente a la deriva.

La figura más importante del renacer del arte público ha sido Jeff Koons. El perrito gigante de Koons (Puppy), un West Highland Terrier cubierto de tierra, sobre el que se plantó una densa masa de flores, y que fue expuesto por primera vez hace 16 años, fue el que demostró con mayor fuerza y claridad que la escultura pública no era un género ni agotado ni simplificado al extremo.

En junio de 1992, Puppy fue bien colocado en el momento adecuado. Se encontraba en el patio de un bello palacio barroco color mostaza en Arolsen, Alemania, que lo encuadraba a la perfección.

En junio de 1992, y a escasos kilómetros, en la ciudad alemana de Kassel también abría sus puertas la macroferia internacional Documenta 9. Numerosas personas del mundo del arte dieron el corto salto a Arolsen para ver a qué se dedicaba Koons.

Lo que los visitantes descubrieron fueron una simplicidad, accesibilidad y placer chocantes.

El perrito era tremendamente adorable, y generaba una alegría y unas ganas de reírse a carcajadas que aumentaban nuestra percepción de la capacidad humana para sentir alegría.

Se trataba de un cliché conocido y sentimental, recreado con una pureza extravagante, y no con materiales duraderos como el mármol o el bronce, sino con la naturaleza en su estado más colorido y frágil. El pelaje de flores del perrito hacía que casi pareciese que había cobrado vida, como nosotros.

La escultura también podía ser vista como un gesto de redención, una especie de mea culpa tras la sexualidad explícita de la serie Made in heaven (Fabricado en el cielo) de Koons, expuesta el año anterior en galerías de Nueva York, Bruselas y Lausana, en Suiza.

El perrito puso el listón muy alto, a un nivel que Koons no ha vuelto a alcanzar hasta sus obras más recientes de brillante acero inoxidable con altas dosis de cromo, especialmente su gran huevo roto y sus esculturas Balloon dog, formales y eróticas a la vez.

Balloon dog (Yellow) está sobre el techo del Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Balloon Dog (Orange) destaca en la retrospectiva de Koons en el Museum of Contemporary Art de Chicago.

Desde que las banderas y las dianas de Jasper John se dirigieron expresamente al espectador con “cosas que la mente ya conoce”, gran parte del arte, por no decir la mayoría, ha intentado de una manera o de otra llegar más directamente a un público más amplio.

Al principio las estrategias utilizadas eran relativamente sencillas, con la eliminación del pedestal de la escultura y la utilización de imágenes de la cultura pop, y ahora llegan hasta Internet.

Puede que el renacer de la escultura pública no sea más que la última moda de esta oleada en curso, pero también es la más pública.

Sus manifestaciones están ahí y no son difíciles de encontrar.


Secciones : Política | Economía | Sucesos | El País | Internacionales | Deportes | El Gran Guayaquil | En escena | Vida
eluniverso.com | Suplementos | Especiales | Servicios


eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
Diario El Universo - Av. Domingo Comín y Calle 11 - Guayaquil, Ecuador
Telf.: 593 4 2490000 Fax: 593 4 2492925 P.O. Box: 09 01 0531
Clasificados: 593 4 2495566 Suscripciones: 1-800-DIARIO

Este diario es miembro de AEDEP, SIP, WAN

© Derechos Reservados Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados