Moradores de Luis Urdaneta y Padre Solano se quejan de choques y ruido de buses de Durán.
El ambiente se pinta caótico a las 18:00. En medio de prolongados pitazos e intempestivas frenadas, una hilera de buses amarillos parece dibujar una U invertida cuando toma las calles Luis Urdaneta, García Moreno y Padre Solano, en el centro de la ciudad.
El avance es lento porque otros buses urbanos cierran el paso a las unidades en la última intersección, pero aquello marca el momento propicio para que algunos aturdidos peatones pasen entre los estrechos espacios que estas dejan.
No así el conductor de una camioneta, quien pita y saca la mano, pero al parecer no logra llamar la atención de los choferes y, en consecuencia, continúa “atrapado” en un garaje.
Los buses amarillos, que son las cooperativas Panorama y 16 de Octubre, y cubren la ruta Durán-Guayaquil, no tardan en encontrarse con su propia prolongación en la calle José de Antepara (paralela y siguiente a García Moreno).
De allí que quienes quedan “encerrados” afirman que el ruido les ha hecho perder la tranquilidad, además de sufrir otros perjuicios. El odontólogo Manuel Abad dice que los pacientes han dejado de visitar a los médicos de la zona debido a que sus autos han sido impactados por buses de estas cooperativas. “Son tan audaces que se meten en doble fila, por eso van chocando”, cita.
Para Lorena Romero, colega de Abad, quien vivió la experiencia del choque, fue un “alivio” que las unidades de Durán hayan alterado momentáneamente su ruta habitual la semana pasada. El cambio no tuvo apoyo de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), que no autorizó un aumento del costo del pasaje, el cual es $ 0,25.
Gustavo Aquino, conserje de un edificio en García Moreno y Luis Urdaneta, refiere que el comercio ha decaído por aquellas novedades y expresa que con frecuencia se dan discusiones entre choferes y propietarios de vehículos impactados.
Incluso, los peatones intercambian expresiones con los conductores cuando ninguno de los dos cede el paso, señala Andrés Zambrano, empleado de una tienda cercana.
Ambos sostienen que ante el congestionamiento automotor que se forma en el área, los conductores de buses usan excesivamente la bocina.
Para que se adopten medidas, los moradores y quienes laboran en estas calles dirigieron hace pocos días una carta a la CTG anotando causas como ruido ensordecedor, contaminación ambiental y choques a los vehículos estacionados.
“Pedimos que la CTG cambie la ruta de estos buses, porque es una vuelta absurda que dan alrededor de esta cuadra. Antes no lo hacían sino que regresaban directo por la av. Quito”, dijo el médico Gustavo Calero.
Delincuencia
Personas que toman buses urbanos en la cuadra que forman las calles José de Antepara, Luis Urdaneta, García Moreno y Padre Solano indicaron que ocurren actos delictivos como el arranche de carteras, con más incidencia luego de las 19:00.
Controles
Si bien hasta las 18:30 del lunes pasado había solo un agente de la CTG controlando el tráfico en el área, media hora después llegaron más uniformados y policías.