Gustav despertó el fantasma de Katrina, cuya fuerza hizo que la marea rebasara en el 2005 los diques de contención e inundaran el 80 por ciento de Nueva Orleans.
La ciudad se sumió en el caos y el Gobierno demoró varios días en rescatar a las víctimas.
El huracán dejó una cuenta de 80.000 millones de dólares, convirtiéndose en el desastre natural más costoso en la historia de Estados Unidos.
Las autoridades del estado de Luisiana advirtieron a los residentes que se prepararan para la evacuación y dispusieron medios de transporte para los que no tienen automóviles.
La salida de residentes de la ciudad provocó atascos en las autopistas en las adyacencias de Nueva Orleans.
Las autoridades federales aseguran que los diques han sido fortalecidos, pero hay todavía puntos vulnerables en algunos de los barrios más devastados por Katrina.
La Oficina de Censo dijo que más de 11,5 millones de estadounidenses podrían sentir el impacto de Gustav.
El presidente George W. Bush telefoneó a los gobernadores de los estado de Luisiana, Misisipí, Alabama y Texas para darles total apoyo del Gobierno federal, dijo la Casa Blanca.
Los ciclones Katrina y Rita, que llegó tres semanas después, destrozaron más de 100 de las casi 4.000 plataformas petroleras en el Golfo de México.
Algunas empresas petroleras evacuaron a los empleados de sus plataformas y estaban en marcha los preparativos para interrumpir la producción ante Gustav, el peor ciclón desde el 2005.
Los meteorólogos no pierden de vista la evolución de Hanna, una tormenta tropical situada en este momento al norte de Puerto Rico.