Llamar la atención de sus dueños, expresar emociones y alertar sobre algún peligro son las reacciones innatas del perro.
Escuchar ladridos incesantes a medianoche resulta molestoso tanto para el propietario del perro como para su vecindario. Pero esta acción innata es siempre una reacción del animal a su estado o entorno y por lo tanto tiene un significado.
El ladrido, aullido, gemido y gruñido son parte del lenguaje convencional que utiliza el can para poder comunicarse con los humanos y los de su especie, coinciden cuatro especialistas consultados.
Llamar la atención por necesidad (hambre, frío, sed, consuelo, entre otros), alertar del peligro, estrés o enfermedad son las manifestaciones más frecuentes que intentan expresar las mascotas con sus ladridos o aullidos, explica el veterinario Alfredo Mite.
“Siempre es una manifestación emotiva, no lo hacen por molestar. Más aún ante ruidos extraños o por la presencia de seres desconocidos que invaden su territorio. Un ejemplo clásico es cuando se acerca al hogar un ladrón”, señala.
También se tiene en cuenta la raza del animal y los gestos que hace con el cuerpo, antes de intentar descifrar el mensaje, acota la veterinaria Fabiola Chonillo. “Hay que prestar atención y aprender sus diferentes entonaciones. Así, un ladrido fuerte, orejas quietas, movimientos rápidos de la cola de un lado a otro y saltos, nos indican que nuestro amigo está feliz de vernos”, señala.
Sin embargo, agrega, no se debe olvidar los sonidos que emiten cada raza. “No es lo mismo una expresión aguda de un chihuahua o poddle (french) contento, a diferencia de un bronco y fuerte ladrido como el del bóxer o de un pastor”, refiere Chonillo.
Un perro de caza ladra efusivamente y mueve mucho la cola y las orejas cuando encuentra su presa. Para avisarnos que una persona o algo extraño está próximo, el animal emite un sonido seco, fuerte y repetitivo; acompañado de un balanceo leve y fuerte de la cola, mientras pone erguidas sus orejas.
En cambio, si el can es sumiso, simplemente baja las orejas y mete la cola entre sus piernas. Gimen o chillan, mas no ladran afirma la veterinaria.
La agudeza auditiva del perro es entre 30 y 50 veces mayor que la del hombre, por eso suelen escuchar los más mínimos ruidos hasta cuando están dormidos, anota el veterinario Elías Ribadeneira. “Si un ladrido causa malestar y es constante es porque pide ayuda urgente para que lo atiendan. Pero hay muchas personas que olvidan esto y lo castigan, cuando lo correcto sería estimularlo con amor y verificar qué le sucede”, explica Ribadeneira.
El propietario antes de adquirir un perro tiene que evaluar las condiciones de su casa y quién va atender a la mascota, dice Ribadeneira, puesto que “hay quienes lo compran solo por el gusto del momento y después lo dejan en el patio de su casa, y hasta atado a una correa”, afirma. En otros países, se le operan las cuerdas vocales para que no emitan sonidos.
Saber su carácter
El entrenador Omar Chung recomienda conocer primero la raza, el carácter y hasta la genética del animal, puesto que los hay tímidos, nerviosos, hiperactivos, agresivos y hasta muy conversadores (les gusta ladrar por todo).
No agredirlo
Si ladra mucho hay que investigar su causa. Puede ser que la ropa tendida en el patio, los insectos o roedores lo asusten en la noche y comience con su imparable quejido. Nunca le pegue o haga daño (echándole agua tibia o helada) porque se tiende a cambiar la actitud del perro. De agresivo se hace tímido o viceversa.
No provocarlo
Háblele a los niños o vecinos para que no molesten al can.