Viernes 29 de agosto del 2008 Cine

Un viaje maravilloso pero increíblemente predecible

torffeqt@gmail.com | Por Torffe Quintero Touma

Crítica

El nuevo pasatiempo de Hollywood o, más bien, una de sus principales estrategias comerciales es el cine en tres dimensiones (3D). Beowulf y Hannah Montana pusieron a prueba en Ecuador la tecnología que expande aún más las posibilidades de la pantalla grande. Dar otro paso con Viaje al centro de la Tierra ofrece las garantías de aprovechar la novedad, porque con pájaros luminosos volando sobre nuestras cabezas y dinosaurios que babean casi en nuestras narices, la diversión parece cosa fácil.

Pero aunque el ojo puede ser engañado usando unos coloridos lentes especiales, la mente sigue pidiendo buenas historias para completar la entretención. Es ahí donde flaquea esta película. Debe ser porque la historia es ya conocida y le quita ese punto de intriga que debería tener una cinta del género. Los efectos ensombrecen la labor de los actores que por otra parte tampoco es gran cosa.

Brendan Fraser (Trevor) interpreta casi al mismo personaje de las Momias pero en su versión graciosa.  Josh Hutcherson (Terabithia) es Sean y nos deleita con la única interpretación notable de la película; por último Anita Briem es la guía experta y dura montañera que no sé si interpreta su papel a la perfección porque resulta bastante estática. Escenas divertidas, buen manejo de cámaras  e  infinidad de recursos, pese a que algunos recordarán a  Indiana Jones en el Templo Maldito como la escena de los vagones en la mina.

Por eso Viaje al Centro de la Tierra hay que verla en 3D y punto. Para eso fue hecha, verla en otro formato es salir desilusionado de la sala, pues perdería su único encanto.

La  cinta, en pocas palabras, hace partícipe al espectador de una historia algo trillada que quizá pudo dar para más (de acuerdo al libro de Julio Verne) pero que busca un público familiar e infantil, que probablemente quedará cautivo.

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