Poco antes de salir de viaje –pues debo ausentarme unos días– dejo escrita esta especie de carta pública a Jeff, cuya fecha de regreso al Ecuador ignoro.
¡Gracias Jeff!, es lo primero que te digo y te decimos todos. Algo que te he dicho de diversos modos cuantas veces he escrito sobre ti en esta columna. Así el 8 de agosto de 2003, bajo el título ‘Aprendamos de Jeff’, o Jefferson, o –como te llama cariñosamente tu mamá– Nardo, diminutivo de Leonardo, tu segundo nombre, que –como anoté en ese artículo– significa, según los entendidos, “triunfo del esfuerzo indesmayable, de la tenacidad, de la constancia”. Virtudes que te caracterizan y que tanta falta nos hacen para no caer en la trampa de los facilismos, las novelerías, los sueños vanos. Como ahora mismo estamos en peligro de caer en el próximo referéndum, en un abismo cuya profundidad muchos no ven, no vislumbran, ni imaginan siquiera.
Así también el 3 de septiembre del 2004, cuando mi artículo se tituló ‘Inspíralos, Jeff’, en circunstancias en que regresaste sin medallas de la Olimpiada de Atenas, “donde –como entonces escribí– no todos los récords que se rompieron fueron deportivos” sino de mañoserías, pues “el de doping (tratamiento prohibido con drogas estimulantes) sumó 22 casos, el doble de los que se detectaron en la Olimpiada de Los Ángeles en 1984”. Regresaste justo cuando comenzaba, con trampitas publicitarias que detallé, “una ‘olimpiada’ electoral para los gobiernos seccionales”. (Trampitas mínimas, en comparación con el inmenso y descarado fraude electoral publicitario que se viene dando, con recursos públicos, en la actual campaña para el referéndum). Y como “Jefferson Pérez jamás ha hecho trampa, sino que limpiamente, con pundonor, ha ganado o ha perdido –escribí entonces–, en esto y en otras cosas debería inspirar a cuantos intervienen en nuestras ‘olimpiadas’ electorales”. Este anhelo recobra actualidad, en el tramposo proceso electoral del referéndum, de vida o muerte para la dignidad humana, el desarrollo económico y social, el sistema democrático y el bien común de los ecuatorianos.
E igualmente el 26 de agosto de 2005, en el artículo que titulé ‘Sigue siendo noticia’, que consigné haberlo escrito “aparentemente a destiempo”, porque estabas “alejado estos días de la competencia atlética”. Pero que, sin embargo, por tu “esfuerzo por alcanzar metas muy altas no solo en la pista atlética, sacándole tiempo al tiempo, calladamente”, por ejemplo para tu “graduación de Ingeniero Comercial” hace años y tu “actual seguimiento para obtener una maestría en Administración de Negocios en Harvard”, seguías “siendo noticia en todo momento”. Continua novedad ejemplar “que más que un triunfo del estado atlético del cuerpo denota serlo del espíritu, paso a paso, superando obstáculos y metas”.
Por eso y, sobre todo, por las gravísimas circunstancias que atraviesa nuestra Patria; por la incertidumbre y desorientación existentes en vísperas de un crucial referéndum, de todo lo cual estás muy consciente, como lo evidencian tus diversas declaraciones al respecto, por todo eso, tras darte las gracias, te digo, te lo decimos todos: ¡Jeff, te necesitamos!