- AGO. 29, 2008 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
Dejar ir
Al tomar un puñado de arena en la playa, puedo abrir mi mano y dejar que los granos de arena caigan a la deriva del viento. O puedo tomar arena húmeda y hacer un castillo de arena. De cualquier manera que elija soltar la arena, lo hago un puñado, una decisión, a la vez.
De manera similar, hay diferentes maneras en las que puedo dejar ir las preocupaciones personales. Puedo hablar con amigos para obtener una perspectiva nueva o para disminuir la ansiedad. Puedo escribir problemas en un papel y luego dejarlos ir rompiendo el papel en pedazos. Oro, medito y abro mi mente a una solución nueva. Cualquiera que sea la preocupación, la constante es esta: al dejar ir, Dios me inspira a tomar la decisión que es perfecta para mí y para la situación.
–Salmo 56:4
“En Dios, cuya palabra alabo, en Dios he confiado. No temeré”.