¿Qué es la Iglesia? De pequeño me enseñaron que era el conjunto de personas que se rigen por determinados principios que Cristo nos enseñó. ¿Qué es la Constitución? Es el conjunto de principios legales que rigen a una sociedad. ¿Qué sucede cuando estos principios chocan entre sí? Las personas que se rigen bajo las normas de una iglesia y una constitución deben tomar su postura. ¿Cómo se toma esa postura? Pues, escuchando a quienes defienden esos principios.
¿Cómo escuchar las dos versiones si solo una puede expresarse en “campaña”? Pues, no he escuchado absurdo más grande. Esto no se trata de cosas tales como política, elecciones, campañas o cosas afines; esto se trata de principios morales de las personas. Que no se confunda lo uno con lo otro.
Pretender silenciar a la Iglesia, cuya misión es predicar los principios que Cristo nos enseñó ¡porque es tiempo “electoral” en el país! ¡Pero a qué mente puede ocurrírsele eso!
Si entiendo bien, la idea sería que esta institución milenaria, fundada por el Hijo de Dios, cuyas enseñanzas persisten hasta el día de hoy para traer felicidad a toda persona que la comprenda, debe quedarse callada, porque otra institución, jurídico-política, que no tiene ni 200 años, que no va ni para atrás ni para adelante durante todos esos años y que nos hace sufrir diariamente, quiere que así sea.
Es verdaderamente incomprensible. La Iglesia no se beneficia en nada con el resultado de lo que está por decidirse, solo expresa a sus adeptos que dichas decisiones no compaginan con sus principios. El Gobierno sí se beneficia con esa decisión, y por eso pretende callar voces que no comparten sus principios.
Soy cristiano, soy ecuatoriano. No comparto las ideas de este Gobierno, pero lo respeto. Sin embargo, qué vergüenza me ha dado el Gobierno con esta forma de proceder. No es posible que pretenda desacreditar, sin razón alguna, a hombres que dedican su vida a servir a Dios, a servir al prójimo, a servir al bien.
Me indigna que para este fin gasten la plata que aporto, como es mi deber ciudadano.
Es que si el Cielo se abriera y el propio Dios se manifestara, capaces serían de contestarle que no se meta en política, que eso no le incumbe.
Quiero recordar a los ciudadanos que el Convenio adicional al Modus Vivendi, parte integrante del mismo, que es la norma legal que regula la relación entre la Iglesia y el Estado, establece en su artículo 4 que “la Santa Sede renueva sus órdenes precisas al Clero ecuatoriano a fin de que se mantenga fuera de los partidos y sea extraño a sus competiciones políticas”. Pero, además, indica: “Artículo 1.- La Santa Sede y el Gobierno del Ecuador dejan constancia de que el artículo 4 del referido Modus Vivendi en nada menoscaba la plena e incontestable libertad que asiste al Clero para predicar, exponer y defender la doctrina dogmática y moral católica”.
Suerte Ecuador, la vas a necesitar. Si el Gobierno que por tus intereses debe velar, hasta de las enseñanzas de Dios, lo más sagrado, te pretende alejar.
Medita tu voto.