La esposa del candidato demócrata a la Casa Blanca, Michelle Obama, prometió una reforma migratoria que regularice a doce millones de indocumentados, provocando aplausos de delegados hispanos.
Michelle Obama se llevó la mayor ovación de su discurso de unos 20 minutos con el que trató de seducir a un electorado hispano que puede ser clave en las elecciones del 4 de noviembre y que ha sido ampliamente favorable a Hillary Clinton durante las primarias.
Tras corear “Sí se puede” con la audiencia, la esposa del candidato prometió “abrir el camino de la ciudadanía” a dichos indocumentados, para que “no tengan que temer las redadas de autoridades migratorias”.