miércoles 27 de agosto del 2008 Columnistas

Universidad responsable

El sábado 16 de agosto del 2008 algo sucedió en la Universidad Católica de Guayaquil que bien puede marcar la historia de los próximos meses. Luego de un espacio de silencio, la juventud universitaria reinició una vieja costumbre: hacerse oír y sentir. Sí o No al proyecto de Constitución, es el nuevo campo de batalla. Bienvenida una fructífera y valiente confrontación de ideas. Las autoridades universitarias tienen una deuda con el país: emitir juicios de valor sobre temas neurálgicos para el futuro del Ecuador.

Cuando se busca defender derechos es indispensable hacerlo dentro del marco de la responsabilidad personal y social. La cordura y la valentía deben darse la mano a fin de no romper el tejido social de la nación.

-“Prevenir antes que lamentar” es un viejo consejo acuñado por la sabiduría popular. No es prudente colocar gasolina junto al fuego, peor nadar en aguas turbulentas. Quienes afirman que existe un sexto sentido dicen que la gente juiciosa jamás se expone ni expone a nadie a riesgos que se pueden evitar.

-La política proselitista dentro de las universidades siempre trajo consigo duros momentos tanto para las personas naturales como para las instituciones. Los claustros universitarios se crearon para ser laboratorios conceptuales, fraguas donde se templan las voluntades más recias, tribuna donde las ideas son discutidas, remanso que privilegia el ecumenismo y la tolerancia, cuna donde nacen los propósitos más sublimes y escuela de investigación que descubre razones para vivir y actuar en bien de la comunidad. La fuerza y el ímpetu juveniles no deben desperdiciarse en escaramuzas callejeras ni en alborotos circunstanciales distantes de tesis que se defienden o de valores que deben ser rescatados.

-Lo peor que le puede suceder a un país es contar con gente que no entiende razones, que no acepta responsabilidades. Los universitarios, por obligación, han sido convocados a pronunciarse a favor o en contra del proyecto de nueva Constitución en el próximo referéndum. Es hora propicia para que en el interior de los claustros universitarios existan foros, debates, conferencias, seminarios, etcétera, en torno a los diversos temas que son de vital importancia para el futuro del Ecuador. Bienvenida esta oportunidad para rescatar el ingenio y responsabilidad estudiantiles. Quien haga uso de la piedra, el insulto, la amenaza, la fuerza o el desprestigio –no importa el bando o rango donde se sitúe– se habrá quedado sin razones y habrá perdido argumentos válidos para defender sus ideas.

-Nuestro pueblo siempre demostró ser más cuerdo de quienes se proclaman lúcidos, más sensato de quienes pregonan ser líderes. La verdad se construye todos los días derrumbando mitos y utopías, corrigiendo falsedades y abusos: la verdad nos libera, la mentira nos encadena.

-Los gobiernos universitarios deben extremar precauciones para no lamentar excesos. Es fundamental respetar y hacer respetar la autonomía universitaria. Los estudiantes están obligados a conocer, al dedillo,  aquello que estipula el proyecto de Constitución sobre “la educación superior” y descubrir sus contenidos e implicaciones, por ejemplo, del artículo 356. No hacerlo será una omisión imperdonable.
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