- AGO. 27, 2008 - Foto - Noticias - EL UNIVERSO
Cuatro horas y treinta minutos irrecuperables. Un sábado viendo televisión de manera continua, sin el más mínimo zapping, idolatrando a la diva de la telenovela mexicana, Thalia, en María la del Barrio. Esta producción de Televisa, basada en Los ricos también lloran, es considerada el pináculo de la afamada trilogía de las “Marías” (María Mercedes, Marimar).
Las razones de la emisión de esta novela rosa son incomprensibles. No me imagino a personas de la actual generación rindiéndose a los encantos de la protagonista y su trágica historia de amor, donde comienza como chambera y termina como reina en la mansión de la familia De la Vega junto al galán Fernando Colunga.
Disfrutar de María la del Barrio en la actualidad no es simple y pura nostalgia, también está la comedia. No conozco a nadie que mire esta novela y no se ría de los perfectos y exagerados diálogos y vestuarios, el bigote de su seudo príncipe y la alargada manera de hablar de su hijo Nandito, cuando aclama tal cual caballero andante la pérdida de su inocencia al acostarse con la enemiga de la familia De la Vega, Soraya. Esta villana, interpretada de manera magistral por Itatí Cantoral, es la más perversa que haya cruzado por una pantalla de televisión.
Este pequeño pedazo de pecado sabatino definitivamente devuelve el alma al cuerpo y, sobre todo, una sonrisa a la cara… Y a mucha honra.