En básquetbol, EE.UU. ganó la final a España. Argentina obtuvo la de bronce.
Ocho años después de su última conquista, Estados Unidos recuperó ayer la hegemonía del básquetbol universal al obtener el oro olímpico tras vencer en una dramática final al campeón mundial, España, por 118-107, en un torneo que no dio lugar a las sorpresas.
El Dream Team desembarcó en la capital china con su artillería pesada en busca de concretar el ansiado operativo redención, o sea volver a ganar un título internacional tras los terceros puestos en los Juegos de Atenas 2004 y el Mundial de Japón 2006 y el humillante sexto lugar en casa en el Mundial de Indianápolis 2002.
Para ello trajo a las máximas figuras que la NBA posee en la actualidad, Kobe Bryant y LeBron James, acompañados por una tropa de lujo en la que destacaron Dwyane Wade y el veterano base Jason Kidd, único sobreviviente del título en Sídney 2000 y que ahora tiene 66 partidos con su país.
Mientras que España se marcha con la medalla de plata, la segunda de su historia, tras la conseguida en Los Ángeles 1984.
Argentina, en cambio, ganó la segunda presea de su historia en el básquetbol olímpico al quedarse con el bronce tras vencer a Lituania por 87-75, de la que de paso se vengó por la derrota que le infligió en el debut.
No se arriesgó
La estrella gaucha, el escolta Emanuel Manu Ginóbili, dijo que intentó jugar, pero le dolía demasiado su tobillo lesionado (en la semifinal con EE.UU.).
“No intenté ser un héroe, preferí dejar que jugaran los muchachos que están sanos y en buena condición física”, explicó.
“Ser parte de este equipo es algo que me llena de orgullo”, agregó el gaucho.
Ginóbili dijo que no sabía si estaría listo para la concentración de los Spurs.