Mordores de la octava etapa se sienten inseguros por los robos y asaltos en el sector.
Tener miedo y desconfianza se ha vuelto una costumbre entre algunos de los habitantes de la octava etapa de la Alborada, en el norte de la ciudad.
La razón: la delincuencia. En los últimos meses los robos, asaltos a mano armada y amenazas de muerte son frecuentes en la zona, donde existen decenas de callejones que son usados por los antisociales.
“No hay seguridad y tenemos miedo”, admitió una habitante cerca de la mz. 845, atrás del Banco Internacional, donde denuncian que ocurre la mayoría de los delitos.
Los moradores, que prefieren no identificarse, aseguran que los asaltos se cometen todos los días durante las 24 horas, pero preferentemente se intensifican los fines de semana.
Lo desolado de la zona y la falta de resguardo policial fueron dos de la razones que expusieron los habitantes para que los delincuentes prefieran ese sector para delinquir.
“Aquí no se puede salir después de las 20:30, porque los antisociales nos quitan nuestras pertenencias”, dijo la mujer, quien habita por el lugar con sus dos hijos.
Ella dice que la inseguridad es general y los afectados también son los transeúntes.
Contó además que el mes pasado se enfrentó con un ladrón que intentó robarle sus cosas, pero por su reacción el antisocial huyó sin llevársele nada.
“No sé por qué lo hice pero me enfrenté a golpes con un delincuente. Lo agarré del pelo y él me pateó las piernas”, dijo.
En tanto, otros denunciantes que han sido víctimas de robos, señalan que los antisociales provienen de los centros de diversión nocturna, ubicados a lo largo de la avenida Rodolfo Baquerizo Nazur.
Los antisociales –según las víctimas– usan varios modos para delinquir y atracar a los incautos. “Por lo general se movilizan en vehículos Chevrolet Spark, Optra o Corsa (los de mayor venta) y se bajan con armas de fuego”, refiere un joven que fue asaltado cuando conversaba con sus amigos en una tienda del sector. Pero el asalto que más recuerdan los moradores del callejón fue el cometido a una mujer que había retirado $ 2 mil de un banco.
“Ella llegaba a su casa y los ladrones la interceptaron y le quitaron todo”, contó un testigo. “La arrastraron por un parque porque se resistió al asalto”, dijo el hombre que recordó que el robo sucedió a las 17:00.
Lo lamentable es que por temor los vecinos no han logrado organizarse para solicitar ayuda a la Policía. Tenemos miedo, por eso no formamos ningún comité, acotó un grupo de 15 personas, que resolvieron reunirse el pasado miércoles para denunciar los delitos.