Lunes 25 de agosto del 2008 Sucesos

Víctimas de violación se callan porque le temen a sus agresores

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Aída Guevara (de pie), Mariuxi Tamayo e Ivone Rhon, atienden las nuevas oficinas de la Unidad de Delitos Sexuales de la PJ-G.

Los delincuentes siembran temor en sus barrios para ultrajar a las adolescentes.

Desde inicios de este mes se registraron constantes casos de secuestros de adolescentes, sobre todo afuera de los centros educativos.

Solo entre el 6 y 19 de agosto se presentaron 18 denuncias por este delito en el Ministerio Público de la Policía Judicial del Guayas (PJ-G).

Al respecto, Aída Guevara, jefa de la Unidad de Delitos Sexuales de la entidad policial, afirma que en la mayoría de estos casos no son secuestros reales. “Hemos descubierto que las chicas se van con sus novios y los padres desesperados porque no aparecen. Presentan las denuncias y luego dicen que las han violado”, sostiene.

Asevera que estas situaciones se dan por falta de comunicación y confianza familiar. No obstante, no descarta que existan bandas dedicadas al plagio y violación de  menores, como lo denunciaron representantes del colegio Nueve de Octubre (sur), afuera del cual se detuvo a dos sujetos que intentaban secuestrar a una alumna.

Sin embargo, un agente policial, que trabaja con víctimas de abuso sexual y quien prefiere no identificarse, asegura que existen otro tipo de plagios  y violaciones que no se denuncian, pues los agresores, dice, son personas que tienen antecedentes por otros delitos.

“Estos tipos están acostumbrados a hacer su voluntad: si les gusta una chica, la toman en complicidad de su banda, abusan sexualmente de ella y luego la abandonan”, sostiene la fuente. Él indica que el agresor no oculta que es ladrón o asesino, al contrario, dice, quiere que todos lo conozcan como tal para infundir miedo y evitar que lo denuncien a la Policía.

Ese es el caso de Lucía (nombre ficticio), de 13 años, quien junto a su familia ha abandonado su hogar, en la isla Trinitaria, por temor a un antisocial conocido como Negro,  quien la ultrajó a inicios de este mes.

“Ella fue a comprar a una tienda y este hombre se la llevó en un carro a otra provincia para violarla. Después de dos días la dejó cerca de la casa”, cuenta la madre de la víctima. Ella indica que no presentará la denuncia por el caso, pues teme que el agresor, quien dice que ya ha estado en la cárcel por un crimen, tome represalias.

En cambio, Elisa (nombre protegido), de 15 años, venció ese miedo y en mayo anterior decidió denunciar a un sujeto,  alias Caníbal, quien abusó sexualmente de ella después de secuestrarla cuando esperaba un bus en la cdla. Nueve de Octubre. Señala que el antisocial se dedica al secuestro express a taxistas en el sur de la ciudad y que ha violado a muchas chicas, que no denuncian por temor.

“Yo sí lo demandé porque quería que pague por lo que me hizo, pero de nada ha servido porque sigue libre”, se lamenta la joven, quien, sin embargo, admite que faltó a una citación de la Fiscalía.

Según la Policía, el mayor problema que existe en estos casos es que tras presentar la denuncia los afectados no acuden a rendir sus declaraciones y así estancan el trámite.

Eso le sucedió a la familia de una adolescente de 16 años, quien ha sido secuestrada dos veces este año. Según la madre de la víctima, su hija fue plagiada el 25 de julio por una mujer, quien la retuvo por un día y la obligó a mantener relaciones sexuales con un desconocido.

“Nosotros presentamos la denuncia, pero no continuamos con el trámite porque nos dijeron que esa persona es muy peligrosa”, acota la madre. Tras esto, la menor fue plagiada otra vez la semana pasada.

Cifras

48
Plagios de adolescentes han sucedido en Guayas, según las denuncias de la Fiscalía. Fueron hechos por sujetos cercanos a las víctimas en los cinco primeros meses del año.

14
Jóvenes plagiadas también sufrieron abusos sexuales de individuos que viven cerca de sus domicilios.

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