Carlos C.M. tiene 13 años, pero conoce sobre maltrato físico de toda índole desde que tenía 2, cuando su madre biológica, Victoria Miranda, falleció.
El menor acusa a su madre sustituta de golpearlo solo porque se escapa a la calle en busca de una cancha de fútbol para jugar en el barrio San Pedro, al este de Manta, donde también vive con su padre biológico.
La tarde del pasado viernes, Carlos tenía en su cuerpo las secuelas del maltrato: tres huellas de golpes con cinturón en la espalda.
El maltrato físico ya deja trastornos psicológicos en Carlos, de tez trigueña, según especialistas que lo atienden del Programa del Muchacho Trabajador (PMT) en Manta.
Desde hace dos semanas está en tratamiento neurológico, ya que el joven experimenta problemas de concentración. Su caso aún no es denunciado a las autoridades.
Pero el maltrato físico, considerado el delito contra menores de edad que más prolifera en Manabí, también afecta a las empleadas domésticas, especialmente a las adolescentes.
V.B.R., de 16 años, denunció ante la Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen) que su ex patrona intentó asesinarla porque la acusó de haberse robado diez mil dólares que tenía guardados en la vivienda.
Ella planteó una querella el 8 de julio pasado en la que menciona que su ex jefa la “golpeó violentamente con sus manos y luego me agarró de los cabellos para meter mi cabeza en un balde con agua”.
“La señora sacó un arma de fuego y me amenazó que me iba a matar si no le decía la verdad sobre el robo del dinero... ella insistía que yo lo tenía”, detalla en su denuncia la joven.
Su madre, quien tiene cáncer al seno, afirma que su hija, quien tenía tres meses en esa casa, llegó un día con moretones y la blusa rota.
“Cuando le pregunté qué le había pasado, me contó que su patrona la metió en la cajuela de su carro y durante una hora recorrió la ciudad mientras le pegaba”, denunció.
Maltratos físicos
A los casos de maltrato físico se suma otro delito que también afecta a los niños y adolescentes en Manabí: el abuso sexual.
A L.M., de 13 años, su padre casi la viola hace dos meses en la ciudadela 15 de abril, al este de Manta. Así lo cuenta un familiar de la menor, quien recibe ayuda psicológica y prefirió mantener su nombre en reserva por temor a represalias.
“La niña huyó al hogar de su abuela, pues temía que las insinuaciones y graves indicios de ataque sexual de su padre se repetirían; incluso, su madre tuvo que escapar del padre por las intenciones de atentar contra su integridad. El hombre es violento y puede ser capaz de cualquier cosa”, afirmó el familiar.
En las oficinas de la Dinapen, en Portoviejo, las denuncias por maltratos y abusos sexuales son frecuentes.
Segundo Velasco, uno de los catorce agentes que atienden en esta oficina, reconoce que el maltrato físico provoca que los menores abandonen sus viviendas.
Solo durante lo que va del año se registraron 59 casos de maltrato físico a menores.
A Velasco le preocupa más el número de denuncias sobre delitos sexuales, que en lo que va del presente año alcanzan las 42. A ellas se suman otros cinco menores de edad que se comprobó fueron violados.
El agente policial advierte que en la mayoría de los casos de delitos sexuales, el agresor siempre es un pariente o allegado a la víctima.
Pese a los golpes que Carlos recibe a diario, según él mismo cuenta, la tarde del viernes pasado jugó una partida de fútbol en la cancha de su escuela Doralía, frente al equipo denominado Umiña.
Justamente se enfrentó a Jason M., de 13 años, quien también es castigado por sus padres por diversos motivos.
Ambos menores de edad reciben asistencia en las oficinas del PMT, en Manta.
Cifras
En lo que va del año se registraron 104 detenciones de personas supuestamente responsables de delitos contra menores en Manabí.
Falencias
La Dinapen de Manabí solo tiene oficinas en Portoviejo y Manta. Sus agentes viajan durante dos días a la semana para hacer las investigaciones en los otros cantones.