Hoy la oferta académica de universidades para estudios de pregrado es amplia en variedad y profundidad, y una exposición de estudios superiores, como la que desarrolla Expoplaza desde hace 14 años, es la oportunidad que tienen los estudiantes para informarse mejor sobre las diferentes carreras que pueden elegir.
Según Fernando Chapresto Montoya, profesor del colegio Torremar y conferenciante de aprendizaje superior, la asistencia a tal evento les abre a los estudiantes un abanico de posibilidades, de ofertas de becas y, sobre todo, se enteran de los distintos enfoques que hay en la enseñanza y que varían de una universidad a otra.
Además podrán conocer cuáles son las perspectivas de estudios laborales en el mundo actual. Esto les ayudará a entender que el éxito de una profesión dependerá de la preparación que tengan. Para ello deben completar la formación profesional aprendiendo idiomas o siguiendo el posgrado adecuado, entre otros. “Esos conocimientos son los que hacen la diferencia”, dice Chapresto.
También es necesario que los estudiantes vayan a la exposición acompañados de sus padres, porque en esta fase en que se encuentran, las decisiones que los hijos tomen a nivel profesional son críticas y clave en sus vidas, por lo tanto, requieren tener el apoyo moral, psicológico y económico de sus progenitores, según la psicóloga Malca de Goldenberg, quien es directora del departamento de Bienestar Estudiantil y Admisiones de la Universidad Casa Grande.
Refiere que es vital que los padres reciban la información pertinente porque muchas veces tratan de dirigir a sus hijos hacia carreras que consideran para ellos importantes. Por ejemplo: la más tradicional, la conservadora acorde a su criterio. O porque alguno aspira a que su hijo cumpla con ciertas expectativas “frustradas” de ellos (y no necesariamente concuerdan con intereses o habilidades del vástago). O porque ciertas profesiones han sido tradicionales en la familia y los padres quieren que el hijo siga con las mismas, como ocurre con medicina, abogacía o economía.
“Sucede usualmente que los jóvenes toman uno, dos o tres años y luego se dan cuenta de que esa carrera no era la que querían y buscan cambiarse a otra. Es aquí donde los padres deben ser más abiertos, realistas y apoyarlos”, agrega Goldenberg.
Información académica
Según Gabriel Robayo, director de la Escuela de Dirección de Empresas (IDE), a la exposición no solo deben asistir los estudiantes del sexto año, sino también los que están terminando la educación básica porque, al conocer las diferentes carreras que existen, pueden tener también una idea de la especialización que escogerán en el bachillerato.
La información académica que reciban debe dilucidar la profesión a escoger. Por lo tanto, tienen que tomar en cuenta: perfil de especialización de bachillerato que la carrera requiere, cantidad de años de estudios, currículum de asignaturas, áreas en las que podrán laborar con esa profesión y el número de graduados, para evitar la saturación de profesionales en una determinada carrera. “Esta última información es algo que no se tiene siempre a la mano y que las universidades deben tener en cuenta”, dice Robayo.
En cuanto a estudios superiores de posgrado, agrega, el procedimiento debe ser el mismo. Existen muchas ofertas de maestrías y conviene que los futuros profesionales las conozcan y, sobre todo, sepan en dónde podrán aplicar esos conocimientos en su vida laboral.