Estoy receptivo al Espíritu y mi vida se desarrolla en orden divino.
Orden divino
Al seguir mi intuición en vez de un mapa cuando estoy en un viaje de un día, puedo descubrir sorpresas agradables y placeres inesperados. Al viajar por carreteras desconocidas, cosas nuevas me aguardan. Quizás encuentre una tienda única, un paisaje hermoso, o descubra que la carretera en la que estoy me lleva hacia un sitio favorito.
Cuando permito que el día transcurra ante mí sin adherirme a un horario estricto, soy bendecido con gozos que, de otro modo, me los hubiera perdido. Mi vida se desarrolla como un viaje maravilloso. Al confiar en que el Espíritu me guía en todo momento, encuentro orden y perfección en los acontecimientos y circunstancias. Los minutos y las horas pasan sin que me dé cuenta, a medida que logro todo lo que decido hacer.
–Salmo 20:4
“Te dé conforme al deseo de tu corazón y cumpla todos tus planes ”.