Domingo 24 de agosto del 2008 Religiosa y Obituarios

El evangelio de hoy

Jesús puso a Simón el sobrenombre de Pedro (piedra). En la Biblia el nombre designa la realidad profunda de la persona; se identifica con la persona misma. Pero el nombre puede ser cambiado al recibir una misión. Es lo que realiza Jesús en el caso presente. En adelante Simón se llamará Pedro.

¿Por qué Jesús le puso a Simón el nombre de “piedra”? ¿Qué tiene que ver esto con la misión que le confiará? El nuevo nombre se debe a la confianza que Pedro tiene en Jesús, aunque a veces tambalea su fe y requiere robustecerla con la comprensión misericordiosa de Jesús y su propia conversión. Es el nombre que corresponde a quien garantiza la fe de la Iglesia, confirma la fe de sus hermanos, los dirige como líder.

Cristo asegura la victoria de su Iglesia, fundada sobre la roca de la fortaleza y de la fe. Pedro, a causa de la fe, será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión de custodiar esta fe ante todo desfallecimiento. Este nuevo nombre es al mismo tiempo promesa y programa de acción.

“Las llaves del Reino de los cielos”. Jesús ha confiado a Pedro una autoridad específica. El “poder de la llaves” designa la autoridad para gobernar la Iglesia, alimentándola con la Palabra y la Eucaristía y custodiando la autenticidad de la doctrina y de la fe.

El poder de “atar y desatar” significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia. Jesús confió esta autoridad a la Iglesia por el ministerio de los Apóstoles y particularmente por el de Pedro, el único a quien Él confió explícitamente las llaves del Reino.

La Palabra de Jesús estimula firme y alegre esperanza de que su Iglesia, en las luchas por la fe, saldrá victoriosa. No se trata de algo mecánico, sino de hacer nuestro su Evangelio y de ser genuinos seguidores del Maestro. Esto se vive siempre y en todo lugar. Somos hombres/mujeres de fe cuando oramos, cuando trabajamos, cuando jugamos, etc.

EVANGELIO
Lectura del Santo Evangelio
según san Mateo
Asamblea: Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Palabra del Señor.
Asamblea: Gloria a ti, Señor Jesús.

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