Cuál es la esperanza de Obama
El senador Barack Obama se dispone a aceptar la nominación presidencial demócrata, pero dirigentes de los estados en los que ninguno de los dos candidatos tiene una clara mayoría señalan que la lucha contra John McCain va a ser más difícil de lo que imaginaban.
Esos demócratas –15 gobernadores, miembros del Congreso y dirigentes estatales– insisten en que Obama aún tiene que convertir su popularidad en soluciones: dar muestras de un eficaz manejo de temas como la economía o la seguridad nacional, conquistar a los partidarios de Hillary Clinton y minimizar la preocupación de los votantes ante su raza y su grado de experiencia.
Obama se presenta como el candidato de la esperanza. Pero sus partidarios opinan que debe esforzarse más por convencer a los indecisos de que va a ocuparse de sus problemas financieros en vez de presentarse como agente de cambio. “Espero que fortalezca el mensaje económico.
Obama puede hablar con más claridad sobre temas tan fundamentales como el alto costo de la energía”, dice el gobernador de Ohio, Ted Strickland. “Es bueno hablarle a la gente de esperanza y cambio, pero hay que tener ideas concretas y prácticas que lleven esperanza y cambio a la vida.”
El gobernador de Tennessee, el demócrata Phil Bredesen, lo dice en otras palabras: “En lugar de pronunciar grandes discursos, tiene que dar respuestas directas a la gente sobre cómo va a mejorarles la vida”.
Los asesores de Obama señalan que éste hizo importantes avances en lo relativo a definir su posición sobre temas como políticas comerciales más firmes, la relación entre las nuevas fuentes de energía y la creación de empleo, y la proyección del liderazgo estadounidense en el exterior. Al mismo tiempo, el viaje que hizo el mes pasado a Irak, Afganistán y Europa contribuyó a tranquilizar a los votantes respecto de su experiencia y su acuerdo para permitir que pueda votarse la candidatura de Clinton en la convención puede valerle el apoyo de los partidarios de ésta.
Los asesores, sin embargo, también admiten que el fenómeno Obama –la candidatura que convocó una votación masiva en las primarias– resultó útil en un país dividido y con problemas económicos.
Si bien los analistas políticos señalan que las condiciones económicas favorecen a los demócratas en esta elección, y que la impopularidad del presidente Bush podría perjudicar a los republicanos, Obama no dejó atrás a McCain en las encuestas.
“Los demócratas tienen que tomar conciencia de que hay un grupo de votantes que no se va a decidir hasta bien entrado el otoño”, dice David Plouffe, el director de campaña de Obama. “Por otra parte, hay 18 estados que son campos de batalla y que se van a decidir por una diferencia de entre 2 y 4 puntos”.
Una encuesta que realizaron el mes pasado The New York Times y CBS News determinó que hay un empate estadístico entre Obama y McCain, algo que no se diferencia mucho del punto en que se encontraban el senador John Kerry y Bush según una encuesta del Times y CBS News de julio de 2004. La encuesta de hace cuatro años se hizo cuando Kerry, el candidato demócrata, ya había elegido a John Edwards como su compañero de fórmula, pero antes de las dos convenciones partidarias y de los ataques políticos relacionados con el desempeño de Kerry en Vietnam.
La campaña de McCain trata de revertir la popularidad de Obama y afirma que el novel senador no puede analizar en profundidad crisis como la invasión de Georgia por parte de Rusia.
Mientras Obama estaba de vacaciones, McCain se presentó como el hombre al pie del cañón y opinó a diario sobre Rusia, además de usar palabras fuertes como “taladro”, al asegurar que se ocuparía de los altos precios de los combustible.
En buena medida, declaran los analistas, un empate a esta altura refleja el hecho de que muchos votantes no prestan atención a las campañas después del largo y agotador proceso de las primarias. Algunos republicanos señalan que la dificultad de Obama para pasar a la delantera en las encuestas refleja las reservas respecto a un recién llegado a la política nacional, tanto por su inexperiencia en temas de seguridad nacional como debido a su raza.
“Pienso que el senador Obama es un gran orador, pero no creo que eso se traduzca en votos, y sin duda no en la imagen de fuerza que tenía Ronald Reagan”, dice Jim Greer, el presidente del Partido Republicano de Florida.
Obama y sus colaboradores tomaron este verano varias decisiones estratégicas que tuvieron réditos muy claros pero que también conllevan riesgos que podrían resultar contraproducentes. Abandonó el sistema de financiamiento público y creó una formidable cuenta bancaria para su campaña. Obama viajó al exterior una semana y fue objeto de grandes elogios por su actitud de estadista, pero los republicanos lo calificaron de jactancioso por celebrar un acto masivo en Berlín.
El gobernador de Colorado, Bill Ritter, anfitrión de la Convención Nacional Demócrata, sostiene que Obama debe afinar y ampliar su proyecto de crear nuevos empleos si quiere seducir a los votantes independientes.
“Su mensaje es el indicado, pero tiene que aumentar el volumen y afinarlo, porque se trata de votantes a quienes les preocupa muchísimo el futuro de la economía”, dice Ritter.