Finqueros de Los Ríos invirtieron $ 700/ha anuales y reciben $ 2.000 de ganancia.
En algunas fincas que conforman las 8 mil hectáreas de viejos y casi silvestres cacaotales de Palenque, Vinces, Baba, Puebloviejo empezaron desde hace un año a revivirse los huertos marginales con el asocio del banano orgánico de exportación, labores de poda y otros cuidados que a futuro implicarán riego, fertilización y drenaje.
Cambiar la mentalidad del agricultor tradicional para que reemplace los árboles improductivos de cacao por banano no es fácil. Debe comenzar una disciplina para producir de 600 a 700 cajas año/ha de fruta orgánica, contó Julio Cerezo, profesor universitario jubilado, quien no justifica que las tierras más fértiles de estos rincones de Los Ríos, cosechen tan solo 5 a 6 quintales de cacao al año y le signifiquen al campesino un ingreso de tan solo $ 20 mensuales.
“El matrimonio banano-cacao es viejo, y la idea ahora es mantener un 70% de los mejores árboles de cacao, y el 30% restante con banano de buena calidad que empieza a cosechar a los 10 u 11 meses. Como la mayoría son pequeños cacaoteros, conformamos con 23 productores la Asociación de Productores Orgánicos para abrirnos paso en la exportación de fruta, la cual hemos vendido a un promedio de $ 7,08 la caja”, explicó.
En la actualidad la entidad agremia a 120 socios y entregan a una compañía alemana que tiene su comprador en el país.
Cerezo citó que donde debe haber 1.000 árboles por hectárea, el censo elaborado por la Asociación descubrió que hay 30% menos. Esos espacios se aprovechan con el banano y cree que rediseñando el huerto con base en la experiencia alcanzada, podrán asociar con 1.000 plantas de banano por hectárea.
Dijo que descartaron al plátano porque aún orgánico no lo pagan mejor, tarda más tiempo en cosecharse, se necesitan dos racimos para hacer una caja y hay la probabilidad de robo. En cambio, el banano orgánico tiene mercado abierto y como organización tiene la aspiración de tecnificarse.